VIDE: caminho, dharma, Tao Estudos
WIKIPEDIA: Português, Espanhol, Francês, Inglês
Según la visión de Laozi y Zhuangzi, la Vía impregna todas las cosas. Se encuentra en todas partes. El mundo mismo es una automanifestación de la Vía. En este sentido, hasta las cosas «externas» manifiestan la Vía, cada una a su manera. Pero, en el mundo del Ser, sólo el hombre es consciente de sí mismo, lo que equivale a decir que sólo él está en situación de captar la Vía desde dentro. Puede tomar consciencia de ser una manifestación de la Vía. Puede sentir y tocar la palpitante vida de lo Absoluto que obra activamente en él. Puede in-tuir la Vía. Pero es incapaz de in-tuirla en los objetos externos, ya que no puede introducirse en el interior de éstos y experimentar su manifestación de la Vía como estado subjetivo propio. Por lo menos el primer encuentro subjetivo con la Vía debe producirse en el interior de sí mismo.
Para ello, hay que detener la actividad centrífuga de la mente y ponerla en dirección contraria, convirtiéndola en centrípeta. Refiriéndose a este drástico cambio de dirección, Laozi habla de «cerrar todas las aperturas y puertas» del cuerpo. Al obstruir todas las salidas posibles de la actividad mental, el hombre profundiza en sí mismo hasta alcanzar su propio núcleo existencial.
Este núcleo existencial que encuentra en las profundidades de su mente puede no ser la Vía per se, ya que, al fin y al cabo, no se trata más que de una forma individualizada de la Vía. Pero, por otra parte, no existe una verdadera distinción entre ambas. Laozi expresa este estado de cosas llamando Madre a la Vía per se, e Hijo a la Vía en su forma individualizada. Quien conoce al Hijo conoce a la Madre. [Toshihiko Izutsu – Sufismo e Taoismo]
Cuando hablamos aquí del Taoísmo, y cuando decimos que tales o cuales cosas dependen de éste, lo que es el caso de la mayoría de las consideraciones que tendremos que exponer en este estudio, nos es menester precisar todavía que esto debe entenderse en relación al estado actual de la tradición extremo oriental, ya que algunos espíritus, demasiado inclinados a considerarlo todo «históricamente», podrían estar tentados de concluir de ello que se trata de concepciones que no se encuentran anteriormente a la formación de lo que se llama propiamente el Taoísmo, mientras que, muy lejos de eso, se encuentran constantemente en todo lo que se conoce de la tradición china desde la época más remota a la que sea posible remontarse, es decir, en suma desde la época de Fo-hi. En realidad, el Taoísmo no ha «innovado» nada en el dominio esotérico e iniciático, como tampoco, por lo demás, el Confucionismo en el dominio exotérico y social; el uno y el otro, cada uno en su orden, son solo «readaptaciones» necesitadas por condiciones que hacían que la tradición, en su forma primera, ya no fuera comprendida integralmente 1 . Desde entonces, una parte de la tradición anterior entraba en el Taoísmo y la otra entraba en el Confucionismo, y este estado de cosas es el que ha subsistido hasta nuestros días; referir tales concepciones al Taoísmo y tales otras al Confucionismo, no es de ningún modo atribuirlas a algo más o menos comparable a lo que los Occidentales llamarían «sistemas», y, en el fondo, no es otra cosa que decir que pertenecen respectivamente a la parte esotérica y a la parte exotérica de la tradición extremo oriental. [René Guénon: TAOISMO; Resenhas de livros sobre taoismo; Grande Tríada]
BILLETER, Jean-François. Leçons sur Tchouang-tseu. 12e éd. revue et corrigée ed. Paris: Éd. Allia, 2014.
Parece necessário revisar de modo igualmente drástico outra ideia preconcebida: a da pertença de Tchuang-tseu ao taoismo. Tal atribuição induz em erro o público ocidental, que geralmente não se dá conta de que “taoismo” não corresponde a uma noção única em chinês, mas a pelo menos quatro ou cinco. Os chineses distinguem os tao-tsia, os “filósofos taoistas”, categoria inventada pelos bibliotecários do início do império, na qual reuniram o Tchuang-tseu e o Lao-tseu, aos quais foram depois associados o Huai-nan-tseu e o Lie-tseu, entre outros; o sien-jen tcheu tao, um conjunto de crenças relativas aos imortais, surgido no início do império; o Houang-Lao, uma filosofia política colocada (como o nome indica) sob o patrocínio de Houang-ti, o Imperador Amarelo, e de Lao-tseu, que desempenhou um papel importante no início da dinastia Han; o Lao-Tchuang, um movimento filosófico do começo da Idade Média, marcado pelo retorno a Lao-tseu e Tchuang-tseu, do qual Kuo Siang é eminente representante; e, por fim, o tao-tsiao, a religião taoista, que aparece no final da dinastia Han.
Tchuang-tseu não pode ser classificado de modo satisfatório sob nenhuma dessas rubricas. A religião taoista dele tomou apenas alguns empréstimos muito limitados: certas noções isoladas, como o “jejum do espírito” (sin-tchai) ou a “prática do esquecimento” (tsuo-wang), e alguns personagens de seus diálogos, transformados em seres sobrenaturais. De sua filosofia, nada reteve.
Como Tchuang-tseu e Lao-tseu foram agrupados numa mesma categoria bibliográfica, passaram pouco a pouco a ser considerados representantes de uma mesma escola filosófica, o que é absurdo, pois tal escola jamais existiu e porque ambos defendem, em questões essenciais, concepções diametralmente opostas. O ponto em que sua incompatibilidade é mais absoluta reside no fato de que, segundo o Lao-tseu, a realidade possui uma fonte ou uma origem, enquanto, para Tchuang-tseu, ela não possui nenhuma. Essa diferença é fundamental do ponto de vista filosófico, e também o é em suas consequências políticas e religiosas.
O Lao-tseu exerceu profunda influência sobre as concepções e os comportamentos políticos, porque propõe ao príncipe colocar-se na origem das coisas, ou fazer-se origem das coisas, a fim de controlá-las de modo natural e exercer uma arte de dominação insensível e silenciosa. Mais tarde, forneceu à nascente religião taoista os mistérios de que toda religião necessita.
Tchuang-tseu, por sua vez, jamais pôde ser explorado politicamente ou religiosamente. O fato de a personagem de Lao-tseu aparecer com frequência nos diálogos de Tchuang-tseu tampouco constitui razão suficiente para incluí-lo entre os taoistas. Confúcio aparece ali com igual frequência.
Cumpre recordar ainda a hipótese sustentada: Tchuang-tseu teria recebido uma formação ritualista, portanto confucionista, e teria desenvolvido a partir dela uma dimensão importante de seu pensamento filosófico. Nada se ganha ao classificá-lo entre os pensadores taoistas. Tal tipo de preconceito impede que se leia corretamente sua obra.
DESTAQUES:
- Lie Zi
- Matgioi
- Pierre Grison
- Grandes Mestres: Lao Tzu; Confúcio; Chuang Tzu; Lie Zi
- Grande Vias: Chan; I Ching; Tai Chi Chuan
- Estudiosos: Max Kaltenmark; François Jullien, Isabelle Robinet; Catherine Despeux
- Marcel Granet: La civilisation chinoise; La pensée chinoise; La religion des chinois