VIDE: CHAVES DE OURO E DE PRATA; O PODER DAS CHAVES
René Guénon: O SIMBOLISMO DE JANO
Acabamos de decir que Jano, con mayor frecuencia, porta dos llaves; son las de las dos puertas solsticiales, Ianua Caeli y Ianua Inferni, correspondientes respectivamente al solsticio de invierno y al de verano, es decir, a los dos puntos extremos del curso del sol en el ciclo anual; pues Jano, en cuanto "Señor de los tiempos" es el Iánitor (o 'portero') que abre y cierra ese ciclo. Por otra parte, era también el dios de la iniciación en los misterios: initiatio deriva de in-ire, 'entrar' (lo que se vincula igualmente con el simbolismo de la "puerta"), y, según Cicerón, el nombre de Jano (Ianus) tiene la misma raíz que el verbo ire, 'ir'; esta raíz i- se encuentra, por lo demás, en sánscrito con el mismo sentido que en latín, y en esa lengua tiene entre sus derivados la palabra yâna, 'vía', cuya forma está singularmente próxima a la del nombre Ianus. "Yo soy la Vía", decía Cristo 1 ; ¿cabe ver aquí la posibilidad de otra vinculación? Lo que acabamos de decir parece apto para justificarlo; y mucho se erraría, cuando de simbolismo se trata, si no se tomaran en consideración ciertas similitudes verbales, cuyas razones son a menudo muy profundas, aunque desgraciadamente escapan a los filólogos modernos, que ignoran todo cuanto puede legítimamente llevar el nombre de "ciencia sagrada".
Como quiera que fuere, en tanto que Jano era considerado dios de la iniciación, sus dos llaves, una de oro y otra de plata, eran las de los "grandes misterios" y los "pequeños misterios" respectivamente; para utilizar otro lenguaje, equivalente, la llave de plata es la del "Paraíso terrestre", y la de oro, la del "Paraíso celeste". Esas mismas llaves eran uno de los atributos del pontificado supremo, al cual estaba esencialmente vinculada la función de "hierofante"; como la barca, que era también un símbolo de Jano 2 , han permanecido entre los principales emblemas del Papado; y las palabras evangélicas relativas al "poder de las llaves" están en perfecto acuerdo con las tradiciones antiguas, emanadas todas de la gran tradición primordial. Por otra parte, existe una relación bastante directa entre el sentido que acabamos de indicar y aquel según el cual la llave de oro representa el poder espiritual y la de plata el poder temporal (estando entonces esta última reemplazada a veces por el cetro, según habíamos visto) 3 : Dante, en efecto, asigna por funciones al Emperador y al Papa conducir la humanidad hacia el "Paraíso terrestre" y el "Paraíso celeste", respectivamente 4 .
Además, en virtud de cierto simbolismo astronómico que parece haber sido común a todos los pueblos antiguos, hay también vínculos muy estrechos entre los dos sentidos según los cuales las llaves de Jano eran, sea las de las dos puertas solsticiales, sea las de los "grandes" y los "pequeños misterios" 5 . El simbolismo al cual aludimos es el del ciclo zodiacal, y no sin razón este ciclo, con sus dos mitades ascendente y descendente, que tienen sus respectivos puntos de partida en los solsticios de invierno y de verano, se encuentra figurado en el portal de tantas iglesias medievales 6 . Se ve aparecer aquí otra significación de las caras de Jano: él es el "Señor de las dos vías" a las cuales dan acceso las dos puertas solsticiales; esas dos vías, la de izquierda y la de derecha (pues se encuentra aquí ese otro simbolismo que señalábamos antes), representadas por los pitagóricos con la letra Y 7 , y figuradas también, en forma exotérica, por el mito de Hércules entre la virtud y el vicio. Son las dos mismas vías que la tradición hindú, por su parte, designa como la "vía de los dioses" (deva-yana) y la "vía de los antepasados" (pitri-yana); y Ganeça, cuyo simbolismo tiene numerosos puntos de contacto con el de Jano, es igualmente el "Señor de las dos vías", por consecuencia inmediata de su carácter de "Señor del Conocimiento", lo que nos remite de nuevo a la idea de la iniciación en los misterios. Por último, esas dos vías son también, en cierto sentido, al igual que las puertas por las cuales se llega a ellas, la de los cielos y la de los infiernos 8 ; y se notará que los dos lados a los cuales corresponden, la derecha y la izquierda, son igualmente aquellos en que se distribuyen respectivamente los elegidos y los condenados en las representaciones del Juicio final, lo cual también, por una coincidencia harto significativa, se encuentra con tanta frecuencia en el portal de las iglesias, y no en cualquier otra parte del edificio 9 . Tales representaciones, así como las del Zodíaco, expresan, según creemos, algo de absolutamente fundamental en la concepción de los constructores de catedrales, que se proponían dar a sus obras un carácter "pantacular" en el verdadero sentido del término 10 , es decir, hacer de ellas como una especie de compendio sintético del Universo 11 .
NOTAS: