Carregando...
 
Skip to main content
id da página: 4034 Mistérios Cristãos

Mistérios Cristãos

MISTÉRIO — MISTÉRIOS CRISTÃOS


VIDE: MISTÉRIOS; SACRAMENTOS; DISCIPLINA ARCANI; MISTÉRIOS CRISTÃOS E ESSÊNIOS

MISTÉRIOS CRISTÃOS: VISITAÇÃO; ANUNCIAÇÃO; NASCIMENTO; APRESENTAÇÃO; RECUPERAÇÃO; AGONIA; FLAGELAÇÃO; COROAMENTO DE ESPINHOS; PORTAR A CRUZ; CRUCIFICAÇÃO; RESSURREIÇÃO; ASCENSÃO; ASSUNÇÃO; COROAMENTO DA VIRGEM

LOS SANTOS MISTERIOS: Excertos de "Introducción a la Espiritualidad Ortodoxa. Editorial Lumen, Buenos Aires, 1989."


La Iglesia Ortodoxa llama mystérion (misterio), a lo que la Iglesia Latina llama sacramentum. Los santos misterios no son ni el fin ni lo esencial de la vida espiritual. No son sino instrumentos de la gracia. Sin embargo, ellos son, en la vida de la Iglesia Ortodoxa, de una importancia que debe ser comprendida y medida con exactitud.

Se podría calificar a la Iglesia Ortodoxa de mistérica con toda la ambigüedad del término.

En primer lugar, la Iglesia Ortodoxa tiene una actitud realista con respecto a los sacramentos. No ve en ellos simples símbolos de cosas divinas, sino que reconoce que la realidad espiritual está adherida a un signo perceptible por los sentidos. Cree que estos misterios dispensan siempre las mismas gracias que las que le fueron concedidas, ya fuera en el Cenáculo o en las aguas donde los discípulos de Jesús bautizaban, a través del perdón que los pecadores recibieron de Nuestro Señor, o cuando descendió el Espíritu, etcétera. En todos estos dones divinos se vuelve a encontrar, tanto el aspecto místico como el aspecto ascético. El aspecto místico, pues la gracia sacramental no resulta de esfuerzos humanos sino que es acordada con objetividad por Nuestro Señor. El aspecto ascético, ya que los santos misterios no dan frutos en el alma del adulto que los recibe si no está plenamente consciente y debidamente preparado.

La Iglesia Ortodoxa es igualmente mistérica en su reticencia para compartir sus tesoros íntimos. Ella ha conservado el sentido del secreto en la palabra mystérion. Detesta la familiaridad, vela y cubre lo que la Iglesia Latina expone y descubre. Se niega a establecer reglas concernientes a la aproximación a los santos misterios o a complacerse en declaraciones demasiado detalladas sobre la naturaleza de tal o tales misterios (como la presencia eucarística). Evita dar oficialmente definiciones muy precisas. La razón de este enfoque un poco difuso es simple: la Iglesia Ortodoxa quiere que el misterio permanezca misterio, que no llegue a ser ni un teorema ni una institución jurídica. En efecto, la Iglesia Ortodoxa no es solamente mistérica sino también pneumática, y el mystérion está condicionado por el pneuma, el Espíritu. Pues el Espíritu es mayor que el Templo, mayor que los santos misterios.

El axioma escolástico Deus non alligatur sacramentis, Dios no está ligado por los sacramentos, Dios está por encima de los sacramentos, que tiene un origen occidental, traduce muy bien el espíritu oriental. ¿Qué ortodoxo se atreverá a afirmar que los miembros de la "Sociedad de los Amigos", están privados de las gracias que representan los sacramentos? El ángel descendía unos momentos a la piscina y el primero en entrar, después que el agua comenzaba a agitarse, se curaba (Jn 5, 4-6). Esto no quiere decir que el hombre puede descuidar, disminuir o despreciar los caminos de la gracia ofrecidos por la Iglesia sin poner su alma en peligro. Esto significa que Dios no necesita de signos exteriores, por más útiles que sean. Quiere decir también que no existe ninguna institución, por sagrada que sea, de la que Dios no pueda prescindir.

El materialismo sacramental es desconocido de los Padres griegos y esto nos recuerda que cuidar la Palabra de Dios es tan importante como acercarse a los santos misterios. Orígenes escribe, al hablar de las precauciones de que se rodea a la Eucaristía: "Si, cuando se trata de su Cuerpo, se toman con justicia tantas precauciones, ¿por qué querríais que la negligencia con respecto a la Palabra de Dios merezca un castigo menos grave que el de su Cuerpo?"

Orígenes: CONTRA CELSO

VI-23. Misterios bíblicos


Mas si alguien desea iniciarse en una ciencia misteriosa sobre la entrada de las almas a lo divino, no por datos de la más oscura secta citada por Celso, sino por libros originariamente judaicos, leídos en las sinagogas, pero que también los cristianos aceptan, o por otros puramente cristianos, lea las visiones del profeta Ezequiel consignadas al final de su profecía (Ez 48,31-35); o lea también, del Apocalipsis de Juan, la descripción de la ciudad de Dios, la Jerusalén celeste, de sus cimientos y sus puertas (Apoc 21). Y si es capaz de entender por símbolos el camino señalado para los que han de caminar a lo divino, lea el libro de Moisés que lleva por título Números y busque quien lo introduzca sobre los misterios que encierran los campamentos de los hijos de Israel; averigüe de qué naturaleza eran los campamentos ordenados hacia las partes de oriente, que son los primeros; de qué naturaleza los ordenados hacia el sudoeste y sur, cuáles junto al mar y cuáles, mencionados los últimos, hacia el norte (Num 2). En estos pasajes hallará seguramente ideas no despreciables y no, como imagina Celso, de las que piden oyentes necios y esclavos. Comprenderá, en efecto, de quién se habla en ellos, así como la naturaleza de los números allí designados y que convienen a cada tribu. Exponer aquí cada uno de estos puntos no nos ha parecido oportuno.

Por lo demás, sepa Celso, y los que lean su libro, que en ningún pasaje de las Escrituras tenidas por auténticas y divinas se dice existan "siete cielos"; y que ni nuestros profetas, ni los apóstoles de Jesús ni el Hijo mismo de Dios dicen nada que "hayan tomado de los persas o de los cabiros".


Jean Canteins: MISTÉRIOS CRÍSTICOS

C. del Tilo: ''ESOTERISMO CRISTIANO EN EL PRIMER SIGLO

François Chenique: MISTÉRIOS