La palabra sánscrita mâtrâ tiene por equivalente exacto en hebreo la palabra middah; ahora, en la Qabbalah, los middoth se asimilan a los atributos divinos, y se dice que es por ellos como Dios ha creado los mundos, lo que, además, se pone en relación precisamente con el simbolismo del punto central y de las direcciones del espacio 1
. A este propósito, se podría recordar también la palabra bíblica según la cual Dios ha «dispuesto todas las cosas en medida, número y peso» 2
; esta enumeración, que se refiere manifiestamente a modos diversos de la cantidad, no es aplicable literalmente, como tal, más que al mundo corporal solo, pero, por una transposición apropiada, se puede ver en ella también una expresión del «orden» universal. Por lo demás, ocurre lo mismo con los números pitagóricos; pero, entre todos los modos de la cantidad, es aquel al que corresponde propiamente la medida, es decir, la extensión, el que se pone más frecuentemente y más directamente en relación con el proceso mismo de la manifestación, en virtud de una cierta predominancia natural del simbolismo espacial a este respecto, que resulta del hecho de que es el espacio el que constituye el «campo» (en el sentido del sánscrito kshêtra) en el que se desarrolla la manifestación corporal, tomada ella misma forzosamente como símbolo de toda la manifestación universal.
NOTAS: