A ÁRVORE E A SERPENTE
Si retomamos ahora el símbolo de la serpiente enrollada alrededor del árbol, del que hemos dicho algunas palabras más atrás, constataremos que esta figura es exactamente la de la hélice trazada alrededor del cilindro vertical de la representación geométrica que hemos estudiado. Puesto que el árbol simboliza el "Eje del Mundo" como lo hemos dicho, la serpiente figurará pues el conjunto de los ciclos de la manifestación universal 1 ; y, en efecto, el recorrido de los diferentes estados se representa, en algunas tradiciones, como una migración del ser en el cuerpo de esta serpiente 2 . Como este recorrido puede considerarse según dos sentidos contrarios, ya sea en el sentido ascendente, hacia los estados superiores, ya sea en el sentido descendente, hacia los estados inferiores, los dos aspectos opuestos del simbolismo de la serpiente, benéfico uno y maléfico el otro, se explican así por sí mismos (v. Caduceu).
La serpiente se encuentra enrollada, no solo alrededor del árbol, sino también alrededor de diversos otros símbolos del "Eje del Mundo" 3 , y particularmente alrededor de la montaña, como se ve, en la tradición hindú, o en el simbolismo del "batimiento de la mar" 4 . Aquí, la serpiente Shêsha o Ananta, que representa la indefinidad de la Existencia universal, está enrollada alrededor del Meru, que es la "montaña polar" 5 , y es tirada en sentidos contrarios por los devas y los asuras, que corresponden respectivamente a los estados superiores e inferiores en relación al estado humano; se tendrán entonces los dos aspectos benéfico y maléfico, según que se considere la serpiente del lado de los devas o del lado de los asuras; por otra parte, si se interpreta la significación de éstos en términos de "bien" y de "mal", se tiene una correspondencia evidente con los dos lados opuestos del "Árbol de la Ciencia" y de los demás símbolos de los que hemos hablado precedentemente 6 .
Hay lugar a considerar todavía otro aspecto bajo el cual la serpiente, en su simbolismo general, aparece, si no precisamente como maléfica ( lo que implica necesariamente la presencia del correlativo benéfico, puesto que "bien" y "mal", como los dos términos de toda dualidad, no pueden comprenderse más que uno por el otro ), al menos sí como temible, en tanto que figura el encadenamiento del ser a la serie indefinida de los ciclos de manifestación 7 . Este aspecto corresponde concretamente al papel de la serpiente ( o del dragón que es entonces un equivalente de la misma ) como guardián de algunos símbolos de inmortalidad cuyo acceso impide: es así como se la ve enrollada alrededor del árbol de las "manzanas de oro" del jardín de las Hespérides, o del haya del bosque de Cólquida del cual está suspendido "el Toisón de Oro"; es evidente que estos árboles no son otra cosa que formas del "Árbol de la Vida", y que, por consiguiente, representan todavía el "Eje del Mundo" 8 .
NOTAS: