La medicina, que dependía en los antiguos del «arte sacerdotal», corresponde por eso a una posición vertical de la doble espiral, en tanto que pone en acción, como lo hemos indicado más atrás, las fuerzas respectivas del yang y del yin. Esta doble espiral vertical es representada por la serpiente enrollada en S alrededor del bastón de Esculapio, y que por lo demás, en este caso, es figurada solo para expresar que la medicina no pone en obra más que el aspecto «benéfico» de la fuerza cósmica. — Hay que precisar que el término de «espagírica», que designa la medicina hermética, expresa formalmente, por su composición, la doble operación de «solución» y de «coagulación»; el ejercicio de la medicina tradicional es pues propiamente, en un orden particular, una aplicación del «poder de las llaves».
A veces, el símbolo (v. Árvore Serpente) se desdobla para corresponder a estos dos aspectos, y se tienen entonces dos serpientes enrolladas en sentidos contrarios alrededor de un mismo eje, como en la figura del caduceo. Un equivalente de éste se encuentra en algunas formas del bastón brâhmanico ( Brahma-danda ), por un doble enrollamiento de líneas puestas respectivamente en relación con los dos sentidos de rotación del swastika. Este simbolismo tiene por lo demás aplicaciones múltiples, que no podemos pensar en desarrollar aquí; una de las más importantes es la que concierne a las corrientes sutiles en el ser humano ( ver EL HOMBRE Y SU DEVENIR SEGÚN EL VÊDÂNTA, cap. XX ); la analogía del "microcosmo" y del "macrocosmo" es válida también bajo este punto de vista particular.
Julius Evola: THEOSOPHIA PRACTICA
El método de Gichtel en el fondo es pues el del mismo Caduceo de Hermes, que es la armonía de las dos serpientes enemigas (una blanca y una negra). El mismo Caduceo en la primera de las Claves de Basilio Valentino es referido como Mercurio coronado que hace de mediador entre dos combatientes, el uno solar con una serpiente (es el fuego infernal, la Cólera de Dios, y es también el Azufre vulgar, es decir el ardor, también "heroico", del individuo), el otro lunar con un pájaro (que remite al Aire y que puede corresponder a Sophía, la cual, según Gichtel, se sustrae ofendida por el deseo de su esposo, II, 66-7,70). Y a esta composición se refieren de nuevo los Hijos del Arte cuando dicen que el Fuego que es necesario para la Obra es un Fuego atemperado, un Fuego dulce, un Fuego de lámpara (luminoso) que "no quema las manos", un Fuego doble y andrógino, y el Agua, un Agua ardiente, seca, que "no moja las manos".