LA PUERTA ESTRECHA
El eje, ya esté figurado materialmente en forma de árbol o de pilar central, ya esté representado por la llama ascendente y la "columna de humo" de Agni en el caso en que el centro del edificio está ocupado por el altar o el hogar1 , siempre termina exactamente en la sumidad del domo, e inclusive, a veces, según ya lo hemos señalado, lo atraviesa y se prolonga más allá en forma de mástil, o como el mango del parasol, en otro ejemplo de simbolismo equivalente. Es visible aquí que esa sumidad del domo se identifica con el cubo de la rueda celeste del "carro cósmico"; y, como hemos visto que el centro de esta rueda está ocupado por el sol, resulta que el paso del eje por ese punto representa ese paso "allende el Sol" y a través de él, sobre el cual hemos tratado más arriba. Lo mismo ocurre también cuando, en ausencia de una figuración material del eje, el domo está perforado en su sumidad por una abertura circular (por la cual escapa, en el caso recién recordado, el humo del hogar situado inmediatamente debajo); esa abertura es una representación del disco solar mismo en cuanto "Ojo del Mundo", y por ella se efectúa la salida del "cosmos", según lo hemos explicado en los estudios dedicados al simbolismo de la caverna2 . De todos modos, por esa abertura central, y por ella solamente, el ser puede pasar al Brahma-loka ('mundo de Brahma (Principio supremo)'), que es un dominio esencialmente "extracósmico"3 ; y ella es también la "puerta estrecha" que, en el simbolismo evangélico, da análogamente acceso al "Reino de Dios"4 .
NOTAS: