VIDE: PEDRA ANGULAR; PEDRA NEGRA
René Guénon: A PEDRA NEGRA E A PEDRA CÚBICA
La "piedra cúbica" es esencialmente una "piedra de fundación"; es, pues, ciertamente "terrestre", como lo indica por otra parte su forma, y, además, la idea de "estabilidad" expresada por esa forma misma 1 conviene perfectamente a la función de Cibeles en cuanto "Madre Tierra", es decir, como representación del principio "sustancial" de la manifestación universal. Por eso desde el punto de vista simbólico, la relación de Cibeles con el "cubo" no es de rechazar enteramente, en tanto que "convergencia" fónica; pero, por supuesto, ésa no es razón para querer derivar una "etimología" ni para identificar la "piedra cúbica" con una "piedra negra" que era, en realidad, cónica. Solo hay un caso particular en que existe cierta relación entre la "piedra negra" y la "piedra cúbica": aquel en que esta última es, no ya una de las "piedras de fundación" situadas en los cuatro ángulos de un edificio, sino la piedra shetiyáh ('fundamental') que ocupa el centro de la base de aquél, correspondiente al punto de caída de la "piedra negra", así como, sobre el mismo eje vertical pero en su extremidad opuesta, la "piedra angular" o "piedra cimera", que, al contrario, no es de forma cúbica, corresponde a la situación "celeste" inicial y final de la misma "piedra negra". No insistiremos sobre estas últimas consideraciones, pues ya las hemos expuesto más en detalle {FOOTNOTE()}Ver "Lapsit exillis" (aquí, cap. XLIV)); y solo recordaremos, para terminar, que, de modo general, el simbolismo de la "piedra negra", con las diferentes ubicaciones y formas que esta puede adoptar, está en relación, desde el punto de vista "microcósmico", con las "localizaciones" diversas del lûz o "núcleo de inmortalidad" en el ser humano.
Debe señalarse, empero, en lo que concierne al simbolismo "constructivo", que la piedra fundamental de que acaba de hablarse no debe confundirse en modo alguno con la "piedra angular", puesto que ésta es el coronamiento del edificio, mientras que aquélla se sitúa en el centro de su base 2 ; y, así colocada en el centro, difiere igualmente de la "piedra de fundación" en el sentido ordinario del término, la cual ocupa uno de los ángulos de la misma base. Hemos dicho que en las piedras de base de los cuatro ángulos había como un reflejo y una participación de la verdadera "piedra angular" o "piedra cimera"; aquí, también puede hablarse de reflejo, pero se trata de una relación más directa que en el caso precedente, pues la "piedra cimera" y la "piedra fundamental" en cuestión están situadas sobre la misma vertical, de modo que la segunda es como la proyección horizontal de la primera sobre el plano de la base 3 ; podría decirse que esta "piedra fundamental" sintetiza en sí, aun permaneciendo en el mismo plano que las piedras de los cuatro ángulos, los aspectos parciales representados por éstas (estando este carácter parcial expresado por la oblicuidad de las rectas que las unen a la sumidad del edificio). De hecho, la "piedra fundamental" del centro y la "piedra angular" son respectivamente la base y la cúspide del pilar axial, ya se encuentre éste figurado visiblemente, ya tenga una existencia solo "ideal"; en este último caso, la "piedra fundamental" puede ser una piedra de hogar o una de altar (lo que, por otra parte, es en principio la misma cosa), y de todos modos corresponde en cierto modo al corazón" mismo del edificio.
NOTAS: