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Robin Trithemus

Jean Robin — Resposta de Nostradamus

Jean de Trithème

En 1480 nació en Heidelberg la Sociedad literaria Renana, fundada por tres amigos: Jean de Heidenberg (el verdadero nombre de Jean Trithéme), Jean de Dalberg su profesor, y Rodolphe Huesmann, sabio helenista holandés cuya ciencia según Bayle «era comparable a la de los más ilustres eruditos de la Italia de la época». La Sociedad Literaria Renana se convirtió en lugar de reunión para los profesores de la Universidad de Heidelberg, cultivándose en ella el latín, el griego y el hebreo, las matemáticas, la astronomía y la filosofía. El platonismo y el neoplatonismo ocupaban un lugar de honor, así como la Astro-logia y la ciencia de los números, enfocada desde una óptica pitagórica. Según costumbre, los tres fundadores se disimularon tras unos «hierónimos». Jean de Dalberg se convirtió en Jean Camerarius, la clave de bóveda en que descansaba la sociedad; Rodolphe Huesmann, Rodolphe Agrícola, el labrador que siembra las inteligencias; y por último el joven Jean de Heidenberg, cuya vocación monástica no había aún asomado, se convirtió en Jean Trithème, pseudónimo manifiestamente sacado de su lugar de nacimiento, Trittenheim, pero del que se ha sugerido que podía igualmente significar «El hombre de los tres temas», reuniendo las tres grandes corrientes tradicionales occidentales: la hebrea, la griega y la cristiana, que eran objeto en esa época de una tentativa de síntesis a nivel esotérico. Ya se verá hasta que punto sobresaliente Michel de Nostredame encarnó esta «trilogía».

Este aspecto «esotérico» subyacente a las investigaciones eruditas y que es muy característico del espíritu de la época, se manifiesta con bastante concreción en la estructura misma de la sociedad literaria que, tras su aspecto humanista y un tanto mundano encubría lo que se podría llamar un círculo interior, bautizado Sodalitas Céltica, o «Hermandad Céltica», cuyo segundo miembro asociado fue Paul Ricci, un judío convertido al catolicismo que dio a sus «hermanos» cursos de Kábbala.

Esta confluencia, emblematizada en la Hermandad Céltica, de tres grandes corrientes tradicionales occidentales, cobra un relieve particular si se sabe que Jean Trithème, cuyo itinerario espiritual empezó pues en Heidelberg, es considerado por muchos como un personaje clave de la corriente rosacruciana que iba a manifestarse con claridad en los primeros años del siglo XVII, cuando por primera vez se oyó hablar de la Rosacruz. Pero si el nombre de esta forma iniciática no había aparecido aún públicamente, su simbolismo transparentaba en escritos como la Divina Comedia o el... Román de la Rose. Pues como escribe Eliphas Lévi en su Historia de la Magia, el Cielo de Dante «se compone de una serie de círculos cabalísticos divididos por una cruz como el pantáculo de Ezequiel; en el centro de esta cruz florece una rosa, y vemos aparecer por vez primera, expuesto públicamente y casi categóricamente explicado, el símbolo de los rosacruces».

Y añadía: «Esas importantes manifestaciones del ocultismo (diremos más bien el esoterismo) coinciden con la época de la caída de los Templarios, puesto que Jean de Meung o Clopinel, contemporáneo de la vejez de Dante, florecía durante sus mejores años en la corte de Felipe el Hermoso. Es un libro profundo bajo una forma ligera, es una revelación tan sabia como la de Apuleo de los misterios del ocultismo. La rosa de Flamel, la de Jean de Meung y la de Dante han nacido del mismo rosal». ¿Podremos incorporarles también la rosa de Nostradamus? Sería aún demasiado temprano para afirmarlo, pero sus viajes y sus probables contactos con círculos rosacrucianos —cuyo examen vamos a proseguir— nos llevan a considerar esta hipótesis con mucha atención. Y desde ahora, la «rosa»... socialista que determinara el éxito del señor de Fontbrune, ¡adquiere para nosotros una muy distinta apariencia!

Otro alumno de Trithéme, el ilustre Paracelso (1493-1541), vivía aún en la época en que Nostradamus viajara a Alemania, y quizás éste recordó entonces que el poco ortodoxo pero genial terapeuta había también estudiado medicina en Montpellier... (NE: Véanse al respecto tres obras médicas de Paracelso publicadas en castellano: De la Epilepsia, De la enfermedad de las montañas y De las enfermedades invisibles, Barcelona, 1981-82, Editorial 7 1/2, «Biblioteca Esotérica») Su encuentro, si tuvo lugar, debió ser sumamente interesante en cuanto que Philippe Théophraste Bombast von Hohenheim, alias Paracelso, tampoco desdeñaba profetizar, como lo atestigua este curioso documento que redactó poco antes de su muerte, y que puede considerarse su testamento:

«No se me dejará en mi tumba, sino que se me exhumará y se me acostará mirando al Oriente, y yo os digo: existen tres grandes tesoros ocultos. Uno de ellos en Meiden, en el Friul, el otro entre Suabia y Baviera, no nombro el lugar a fin de evitar grandes desdichas y mucha sangre vertida. El tercero entre Francia y España y aquéllos a quienes les sean dados alcanzarán un triunfo tal que se sorprenderán. Ítem, en el tesoro escondido entre Suabia y Baviera se encontrarán libros milagrosos de mucha experiencia, así como joyas y entre ellas un carbúnculo. A continuación escribo la edad de aquéllos a los que están reservados y que los hallarán. La edad del primero es de treinta y dos, el otro de cincuenta, el tercero de veintiocho años. Y serán hallados poco después de la caida del último imperio austríaco. Y acontecerá que justamente en la misma época un león amarillo vendrá de medianoche para suceder al águila y la aventajará con el tiempo. Tendrá en su poder toda Europa y una parte de África y de Asia, será de buena formación cristiana y en todo triunfará. Al principio tendrá muchos conflictos para arrancar las garras del águila del Imperio, y antes de que esto suceda habrá grandes disturbios y mucho infortunio en todos los países. Los individuos lucharán a muerte contra sus propios señores de suerte que grandes revueltas se suscitarán. Pero la cabeza debe permanecer y la maldad deberá ser castigada.

»Ahi no acabará todo, sino que surgirá un gran fuego y habrán grandes desgracias, pero Dios asistirá a los justos y los ayudará.

»Una pequeña chispa de los justos quedará y crecerá más tarde, de suerte que será aceptada con gran temor, y resucitará lo que está muerto.

»Los enemigos de Cristo aparecerán poderosos y traerán grandes miserias, de suerte que nos parecerá que es el fin. Pero cuando el enemigo esté en la cumbre de su ventura, Dios todopoderoso le hará cruelmente y completamente exterminar junto con los suyos por un pequeño puñado que seguirá al fuerte león de medianoche, y muchos se convertirán y creerán en su nombre y en su omnipotencia. Y cuando el león reciba el cetro del águila todos le mirarán y seguirán. Este será grande en hazañas y en milagros y los que no le conocen ahora le recibirán con gran alborozo.

»Luego, el tesoro descrito más arriba será hallado entre Baviera y Suabia y será más rico en bienes que doce (einos y hay allí un carbúnculo grande como un huevo que ningún emperador podría pagar.

»E1 otro tesoro entre España y Francia es ciertamente muy grande y muy poderoso, pero el precedente lo supera y será descubierto en el momento en que el León saldrá de Medianoche llevando y conduciendo al Águila y sólo entonces se recordará lo que yo Teofrasto he sido.

»Cuando el dicho León de Medianoche habrá terminado su carrera y habrá debilitado las garras del Águila, entonces por todos lados habrá Paz y Unidad; antes sin embargo mandará signos a fin de que los sirvientes precursores anuncien el advenimiento del Señor. Yo Teofrasto os ruego aún una cosa, y es que vosotros no me imputéis falta ninguna de lo que profetizo y anuncio con luz, pues no quiero morir contra la voluntad de Dios que he debido cumplir en la naturaleza y el tesoro y los secretos ocultos que debo revelar, tesoro que supera a los otros en el lugar descrito entre Suabia y Baviera, como un lugar secreto, ese es mi supremo arte secreto, como la verdadera transmutatio metallorum del corto camino, del Universalis, etc.

»Dios Todopoderoso fortificará con su divino poder al que esto encuentre, con toda dicha y victoria y le dará la fuerza a fin de que todo el Mal sea dominado y el Bien total repartido como un beneficio, y que por ese camino sean alcanzados los bienes indispensables con la ayuda de Dios que creó el mundo y puede también destruirlo, también con la del Hijo y con la del Santo Espíritu, verdadero Dios altamente loado por toda la eternidad. Amen. Actum Salzbourg, anno 1541».

Desde ahora, dos cosas deben recordarse de este singular testamento: por un lado el León de Medianoche se parece mucho al Gran Monarca, y por otro es curioso encontrar en Paracelso el tema del tesoro sagrado cuyo descubrimiento se sitúa en una perspectiva escatológica. Pues si nos remitimos a las profecías de Nostradamus encontramos entre otros los siguientes pasajes:

«...Desde el 13 de junio hasta el 15 de septiembre aparecerán grandes tesoros casi inmesurables.

»...Los continuos fragores, el granizo, las tempestades y las impetuosas lluvias harán que los torrentes pongan al descubierto gran cantidad de antiquísimas sepulturas y tesoros.

»...La gran inundación de los torrentes pondrá al descubierto también cosas grandes y admirables sintiendo su siglo romano». (Almanaque de 1563.)

Y también, en el manuscrito dedicado a Pío IV:

«Algunas cosas ocultas y secretas en la concavidad de la tierra tan cerca de los ríos como apenas alejadas aparecerán como resultado de inundaciones y otros secretos transtornos.

»... Y por lo que algunos grandes secretos de las leyes y otras divinas instituciones han sido largo tiempo ocultados y dejados bajo la concavidad de la tierra y otros por el Sol y por la Luna serán puestos al descubierto; encontrándose lo que tantos años había estado escondido con gran contento de la religión cristiana».