Más allá del Sufrimiento y del Placer hay Dicha
Maharaj: Primero de todo, debe darse cuenta de que usted es la prueba de todo, incluido de usted mismo. Nadie puede probar su existencia, porque la existencia de alguien debe ser confirmada por usted primero. Su ser y su conocer, no se los debe a nadie. Recuerde, usted es enteramente por derecho propio. No viene de ninguna parte, no va a ninguna parte. Usted es ser y presenciación atemporal.
Interlocutor: Hay una diferencia básica entre nosotros. Usted conoce lo real mientras que yo solo conozco las operaciones de mi mente. Por lo tanto lo que usted dice es una cosa, lo que yo oigo es otra. Lo que usted dice es verdad; lo que yo comprendo es falso, aunque las palabras son las mismas. Hay una laguna entre nosotros. ¿Cómo llenar la laguna?
Mah: Abandone la idea de ser lo que piensa que usted es y ya no habrá ninguna laguna. Al imaginarse a usted mismo como separado ha creado la laguna. Usted no necesita cruzarla. Solo deje de crearla. Todo es usted y de usted. No hay nadie más. Esto es un hecho.
Int: ¡Cuán extraño! Las mismas palabras que para usted son verdaderas, para mí son falsas. «No hay nadie más» —¡Cuán evidentemente falso!
Mah: Verdaderas o falsas, las palabras no importan. Lo que importa es la idea que tiene de usted mismo, pues ella le bloquea. Abandónela.
Int: Desde mi más temprana infancia se me enseñó a pensar que yo estoy limitado a mi nombre y a mi forma. Una mera afirmación de lo contrario no borrará el surco mental. Se necesita un buen lavado de cerebro —si es que puede hacerse.
Mah: Usted lo llama lavado de cerebro. Yo lo llamo yoga —nivelar todos los surcos mentales. Usted no debe ser forzado a pensar los mismos pensamientos una y otra vez. ¡Adelántese!
Int: Es más fácil decirlo que hacerlo.
Mah: ¡No sea usted pueril! Es más fácil cambiar, que sufrir. Salga de su puerilidad, eso es todo.
Int: Tales cosas no se hacen. Acontecen.
Mah: Todo acontece todo el tiempo, pero usted debe estar dispuesto a ello. La disposición es madurez. Usted no ve lo real debido a que su mente no está dispuesta a ello.
Int: Si la realidad es mi naturaleza real, ¿cómo puedo yo no estar dispuesto siempre?
Mah: La no disposición quiere decir miedo. Usted tiene miedo de lo que usted es. Su destino es el todo. Pero usted tiene miedo de perder su identidad. Esto es puerilidad, aferrarse a los juguetes, a sus deseos y miedos, opiniones e ideas. Abandónelo todo y permanezca dispuesto a que lo real se manifieste. Esta automanifestación tiene su mejor expresión en las palabras: «yo soy». Nada más tiene ser. De esto usted tiene una certeza absoluta.
Int: «Yo soy», por supuesto, pero «yo sé» también. Y yo sé que yo soy fulano, el poseedor del cuerpo, en relaciones múltiples con otros poseedores.
Mah: Todo es memoria traída al ahora.
Int: Yo solo puedo estar seguro de lo que es ahora. El pasado y el futuro, la memoria y la imaginación, éstos son estados mentales, pero son todo lo que conozco y son ahora. Usted me está diciendo que los abandone. ¿Cómo se abandona el ahora?
Mah: Usted se está moviendo hacia el futuro todo el tiempo, le guste o no.
Int: Yo me estoy moviendo desde el ahora al ahora —yo no me muevo en absoluto. Todo lo demás se mueve —no yo.
Mah: Concedido. Pero su mente se mueve. En el ahora usted es a la vez lo móvil y lo inmutable. Hasta aquí se ha tomado a usted mismo como lo móvil y ha pasado por alto lo inmutable. Vuelva la mente hacia dentro. Pase por alto lo móvil y se encontrará que usted mismo es la realidad sin cambio, siempre presente, inexpresable, pero sólida como una roca.
Int: Si ella es ahora, ¿por qué no soy consciente de ella?
Mah: Debido a que usted se aferra a la idea de que no es consciente de ella. Abandone esa idea.
Int: Eso no me hace consciente.
Mah: Espere. Usted quiere estar a ambos lados del muro al mismo tiempo. Puede, pero debe quitar el muro. O bien dése cuenta que el muro y sus dos lados son un solo espacio, al que no se aplica ninguna idea de «aquí» o «allí».
Int: Los símiles no prueban nada. Mi única queja es ésta: ¿por qué yo no veo lo que usted ve, por qué sus palabras no suenan verdaderas en mi mente? Hágame saber solo esto; todo lo demás puede esperar. Usted es sabio y yo soy estúpido; usted ve, y yo no. ¿Dónde y cómo encontraré mi sabiduría?
Mah: ¡Si usted se conoce como estúpido, no es estúpido en absoluto!
Int: Lo mismo que saberme enfermo no me pone bien, así también saberme necio no me hace sabio.
Mah: Para saber que usted está enfermo, ¿no debe haber estado bien inicialmente?
Int: Oh, no. Yo conozco por comparación. Si yo soy ciego de nacimiento y usted me dice que conoce las cosas sin tocarlas, mientras que yo debo tocar para conocer, yo soy consciente de que soy ciego sin saber lo que significa ver. Similarmente, yo sé que me falta algo cuando usted afirma cosas que no puedo entender. Usted está diciéndome cosas tan maravillosas sobre mí mismo; según usted yo soy eterno, omnipresente, omnisciente, supremamente dichoso, creador, preservador y destructor de todo lo que hay, la fuente de toda la vida, el corazón del ser, el señor y el amado de todas las criaturas. Usted me iguala con la Realidad Última, la fuente y la meta de toda existencia. Yo solo parpadeo, porque me conozco a mí mismo como un minúsculo paquete de deseos y de miedos, una burbuja de sufrimiento, un destello transitorio de consciencia en un océano de obscuridad.
Mah: Antes de que el sufrimiento fuera, usted es. Después de que el sufrimiento haya partido, usted permanece. El sufrimiento es transitorio, usted no.
Int: Lo siento, pero yo no veo lo que usted ve. Desde el día en que nací hasta el día en que me muera, el sufrimiento y el placer tejerán el patrón de mi vida. De ser antes del nacimiento y después de la muerte yo no sé nada. Ni le acepto ni le niego a usted. Oigo lo que usted dice, pero yo no lo sé.
Mah: Usted es consciente ahora, ¿no es así?
Int: Por favor, no me pregunte usted sobre el antes y el después. Yo solo conozco lo que es ahora.
Mah: Muy bien. Usted es consciente. Aférrese a ello. Hay estados en los que usted no es consciente. Llámelo ser inconsciente.
Int: ¿Ser inconsciente?
Mah: La consciencia y la inconsciencia no se aplican aquí. La existencia está en la consciencia, la esencia es independiente de la consciencia.
Int: ¿Es vacío? ¿Es silencio?
Mah: ¿Por qué elaborar? El ser penetra y transciende la consciencia. La consciencia objetiva es una parte de la consciencia pura, no va más allá de ella.
Int: ¿Cómo puede usted llegar a conocer un estado de ser puro, que no es ni consciente ni inconsciente? Todo conocimiento está solo en la consciencia. ¿Puede haber un estado tal como la suspensión de la mente? ¿Aparece la consciencia entonces como el presenciador?
Mah: El presenciador solo registra aconteceres. En la suspensión de la mente se disuelve incluso el sentido de «yo soy». No hay ningún «yo soy» sin la mente.
Int: Sin la mente quiere decir sin pensamientos. «Yo soy», como pensamiento, se desvanece. «Yo soy», como la sensación de ser, permanece.
Mah: Toda experiencia se desvanece con la mente. Sin la mente no puede haber ningún experimentador ni experiencia.
Int: ¿No permanece el presenciador?
Mah: El presenciador meramente registra la presencia o la ausencia de experiencia. No es una experiencia por sí mismo, pero deviene una experiencia cuando surge el pensamiento: «Yo soy el presenciador».
Int: Todo lo que yo sé es que a veces la mente opera y a veces se detiene. A la experiencia del silencio mental yo la llamo la suspensión de la mente.
Mah: Llámelo silencio, o vacío, o suspensión, el hecho es que ninguno de los tres —ni el experimentador, ni el experimentar, ni la experiencia— están. En la presencia, en la presenciación, en la consciencia de sí mismo, la sensación de ser esto o eso, no está. El ser no identificado permanece.
Int: ¿Cómo un estado de inconsciencia?
Mah: Con referencia a algo, es lo opuesto. Está también entre los opuestos y más allá de todos los opuestos. No es ni consciencia ni inconsciencia, ni entre ambas, ni más allá de ambas. Es por sí mismo, no con referencia a algo que pueda ser llamado experiencia o ausencia de experiencia.
Int: ¡Qué extraño! Usted habla de ello como si fuera una experiencia.
Mah: Cuando pienso en ello —deviene una experiencia.
Int: ¿Lo mismo que la luz invisible, cuando es interceptada por una flor, deviene color?
Mah: Sí, puede usted decirlo así. Está en el color pero no es el color.
Int: La misma antigua negación cuádruple de Nagarjuna: ni esto ni eso, ni ambos, ni no ambos. ¡Mi mente zozobra!
Mah: Su dificultad proviene de la idea de que la realidad es un estado de consciencia, uno entre muchos. Usted tiende a decir: «Esto es real. Eso no es real. Y esto es en parte real, y en parte irreal», como si la realidad fuera un atributo o una cualidad que se tiene en medidas variables.
Int: Permítame plantearlo diferentemente. Después de todo, la consciencia deviene un problema solo cuando es dolorosa. Un estado siempre dichoso no da lugar a preguntas. Todos nosotros encontramos que la consciencia es una mezcla de lo agradable y de lo doloroso. ¿Por qué?
Mah: Toda consciencia es limitada, y por lo tanto dolorosa. En la raíz de la consciencia está el deseo, la necesidad de experimentar.
Int: ¿Quiere usted decir que sin deseo no puede haber ninguna consciencia? ¿Y cuál es la ventaja de ser inconsciente? Si tengo que renunciar al placer para liberarme del sufrimiento, mejor me quedo con los dos.
Mah: Más allá del sufrimiento y del placer hay dicha.
Int: Una dicha inconsciente, ¿de qué utilidad es?
Mah: Ni consciente ni inconsciente. Real.
Int: ¿Cuál es su objeción a la consciencia?
Mah: Es un fardo. El cuerpo significa fardo. Sensaciones, deseos, pensamientos —todos éstos son fardos. Toda consciencia es consciencia de conflicto.
Int: La realidad se describe como ser verdadero, consciencia pura, dicha infinita. ¿Qué tiene que ver con ella el sufrimiento?
Mah: El sufrimiento y el placer acontecen, pero el sufrimiento es el precio del placer, y el placer es la recompensa del sufrimiento. A menudo, en la vida también usted se complace haciendo daño y hace daño al complacer. Saber que el sufrimiento y el placer son uno, es la paz.
Int: Todo esto es muy interesante, sin duda, pero mi objetivo es más simple. Yo quiero más placer y menos sufrimiento en la vida. ¿Qué tengo que hacer?
Mah: Mientras hay consciencia, debe haber placer y sufrimiento. Está en la naturaleza del «yo soy», de la consciencia, identificarse a sí misma con los opuestos.
Int: ¿Entonces de que utilidad es todo esto para mí? Ello no me satisface.
Mah: ¿Quién es usted, quién está insatisfecho?
Int: Yo soy, el hombre del sufrimiento-placer.
Mah: El sufrimiento y el placer son ambos ananda (dicha). Heme aquí sentado frente a usted y a usted le digo —desde mi propia experiencia inmediata e incambiable— el sufrimiento y el placer son las crestas y los valles de las olas en el océano de la dicha. En la profundidad hay plenitud absoluta.
Int: ¿Es su experiencia constante?
Mah: Es atemporal y sin cambio.
Int: Todo lo que yo conozco es el deseo del placer y el miedo del sufrimiento.
Mah: Eso es lo que usted piensa sobre usted mismo. Deténgalo. Si no puede romper un hábito de golpe, considere entonces su manera familiar de pensar y vea su falsedad. Cuestionar lo habitual es el deber de la mente. Lo que la mente ha creado, la mente debe destruirlo. O bien dése cuenta de que no hay ningún deseo fuera de la mente y permanezca al margen.
Int: Honestamente, yo no tengo confianza en esta explicación suya de todo como hecho por la mente. La mente es solo un instrumento, lo mismo que el ojo es un instrumento. ¿Puede usted decir que la percepción es creación? Yo veo el mundo a través de la ventana, no en la ventana. Todo lo que usted dice parece sostenerse debido al fundamento común, pero yo no sé si su fundamento está en la realidad, o solo en la mente. Yo solo puedo tener una imagen mental de ello. Lo que significa para usted yo no lo sé.
Mah: Mientras usted tenga su sitio en la mente, me verá en la mente.
Int: ¡Cuán inadecuadas para la comprensión son las palabras!
Mah: Sin palabras, ¿qué hay que comprender? La necesidad de comprender surge de la incomprensión. Lo que yo digo es verdadero, pero para usted es solo una teoría. ¿Cómo llegará a saber que es verdadero? Escuche, recuerde, reflexione, visualice, experimente. Aplíquelo también en su vida diaria. Tenga paciencia conmigo y sobre todo, tenga paciencia con usted mismo, pues usted es su único obstáculo. La vía conduce a través de usted mismo más allá de usted mismo. Mientras crea que solo lo particular es real, consciente y feliz, y rechace la realidad no dual como algo imaginado, un concepto abstracto, usted me encontrará tratando de conceptos y de abstracciones. Pero una vez que usted haya tocado lo real dentro de su propio ser, me encontrará describiendo lo que para usted es lo más cercano y lo más querido.