El tratado denominado «El Tratado de la Unidad» (Risalatul-Ahadiyah), que Abdul-Hadi ha traducido, no figuraba en las listas de obras de El-Arabi conocidas en Occidente2 . Por sus características puramente metafísicas no recuerda en nada a otros trabajos, motivo probable por el que su paternidad le ha sido negada por algunos autores, pues aqui prescinde de toda determinación simbólica para adentrarse en un entramado dialéctico ajustado a las más puras normas de la lógica. En realidad el «Risalatul» es un serio tratado del Ser, en el que El-Arabi se muestra como un decidido y agudo partidario del monismo metafísico. En este sentido su no-dualismo absoluto sólo tiene pa-rangón, por la grandeza de su exposición, con el advai-tismo vedántico de Sankara y resulta un documento excepcional por su singularidad expositiva en âmbito del pensamiento no sólo sufi, sino también islâmico.
El motivo, o hilo conductor del «Risalatul», es un «adith», o dicho célebre del Profeta: «Quien se conoce a sí mismo, conoce a su Senor», que sirve de pie para afirmar la identidad de aquello nombrado como «el Senor» y el sí-mismo real. El proceso dialéctico seguido es de primer orden y revela en su autor una inteligência constructiva poco común. Pero a esta capacidad intelectual hay que sumar algo muy importante y es que tal claridad de expresión y tal seguridad en la exposición de un esquema místico, sin perderse en ningún momento en una afirmación descuidada de dualismo, denota al hombre que ha realizado la Unidad, pues sólo desde esa altura conquistada y vivida cotidianamente es posible discurrir sin error en tema donde es tan fácil deslizarse. Así, ante tanta grandiosi-dad como se desprende del Tratado, sólo cabe reconocer como cierto, respecto a El-Arabi, lo que él mismo recuerda en el Colofón de su obra:
«Alá prepara a los que ama y los acoge con palabra, actos, ciência, inteligência, luz y dirección verdaderos. Amen3 .
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