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id da página: 5490 Pla Tratado da Unidade

Pla Tratado da Unidade

El tratado denominado «El Tratado de la Unidad» (Risalatul-Ahadiyah), que Abdul-Hadi ha traducido, no figuraba en las listas de obras de El-Arabi conocidas en Occidente2 . Por sus características puramente metafísicas no recuerda en nada a otros trabajos, motivo probable por el que su paternidad le ha sido negada por algunos autores, pues aqui prescinde de toda determinación simbólica para adentrarse en un entramado dialéctico ajustado a las más puras normas de la lógica. En realidad el «Risalatul» es un serio tratado del Ser, en el que El-Arabi se muestra como un decidido y agudo partidario del monismo metafísico. En este sentido su no-dualismo absoluto sólo tiene pa-rangón, por la grandeza de su exposición, con el advai-tismo vedántico de Sankara y resulta un documento excepcional por su singularidad expositiva en âmbito del pensamiento no sólo sufi, sino también islâmico.

El motivo, o hilo conductor del «Risalatul», es un «adith», o dicho célebre del Profeta: «Quien se conoce a sí mismo, conoce a su Senor», que sirve de pie para afirmar la identidad de aquello nombrado como «el Senor» y el sí-mismo real. El proceso dialéctico seguido es de primer orden y revela en su autor una inteligência constructiva poco común. Pero a esta capacidad intelectual hay que sumar algo muy importante y es que tal claridad de expresión y tal seguridad en la exposición de un esquema místico, sin perderse en ningún momento en una afirmación descuidada de dualismo, denota al hombre que ha realizado la Unidad, pues sólo desde esa altura conquistada y vivida cotidianamente es posible discurrir sin error en tema donde es tan fácil deslizarse. Así, ante tanta grandiosi-dad como se desprende del Tratado, sólo cabe reconocer como cierto, respecto a El-Arabi, lo que él mismo recuerda en el Colofón de su obra:

«Alá prepara a los que ama y los acoge con palabra, actos, ciência, inteligência, luz y dirección verdaderos. Amen3 .


NOTAS

1 Cfr. IDRIES SHAH: «Los sufies», pág. 149 ed. Castellano. 10
2 La primera traducción de este Tratado parece que fue la publicada en 1911 en la revista «Gnose», siendo su autor un pintor de origen sueco del que figuran algunos cuadros en el museo de Estocolmo, bajo la firma de Ivan Aguéli y de quien hay motivos para suponer que dio a conocer el texto a René Guenón. En 1977, la revista «Etre», que dirige Jean Klein, publico en su número del primer trimestre la actual y magnífica traducción directa del árabe, de Abdul-Hadi, que ahora, vertida al Castellano, publicamos.
3 Los títulos y subtítulos, así como la division en partes y párrafos y también la numeración de ellos, son obra del comentarista, quien se ha tomado tal libertad en aras de una mayor claridad. Los comentários sólo persiguen clarificar la dificultad del texto y han sido escritos como mero complemento del mismo, es decir, desde el punto de vista de lo que el texto sugiere a un hombre de hoy. A parte de la pocas explicaciones sobre terminologia técnica sufi, no hay que esperar ver en los comentários una determinación puramente sufi, ya que la casi inexistência de tratados similares hacen este intento muy dificilmente practicable. En definitiva, los comentários son la modesta aportación que una mente que intenta la Unidad puede hacer al Tratado de quien, con toda seguridad, realizo la Unidad.