VIDE: Fravarti
Henry Corbin: Corbin Homem Luz
En términos mazdeos, daênâ-fravarti, en tanto que destino preexistencial del hombre, representa y posee el Xvarnah. Para dar brevemente el significado pleno de esta noción específicamente mazdea, lo mejor es recordar el doble equivalente griego que se le ha atribuido: luz de gloria (doxa) y destino (tyche). Ahora bien, hay precisamente una figura en la que concuerdan la teogonía irania y la nórdica. Ambas tienen unas entidades femeninas celestiales semejantes que poseen y son portadoreas de la potencia y el destino de un hombre: fravartis y valquirias. Quizás estas figuras desmienten decisivamente las críticas austeras que consideran como una "afeminación" la asociación del ángel con rasgos femeninos. Tal crítica presupone de hecho una completa incapacidad para concebir la potencia en cuestión; habiendo perdido el sentido del ángel, el hombre sin fravarti (que puede ser el hombre de toda una época) no es capaz ya de imaginar sino su caricatura. En todo caso, el tema de investigación comparada que asocia fravartis y valquirias no revelará todas sus virtualidades más que a condición de seguir, y hasta de rebuscar, sus posibles afloramientos en el curso de los tiempos. Permítasenos evocar aquí una conversación mantenida,con el llorado Gerhard van der Leeuw, que, como buen fenomenólogo, tan magníficamente supo hacer justicia, en este punto, a Richard Wagner. Pues, observaba él y yo estaba de acuerdo, si Wagner ha tratado de manera muy personal las antiguas sagas, al menos tenía una comprensión penetrante y sutil de las antiguas creencias germánicas.
En la figura de Brunilda, ha creado una hermosa y conmovedora figura de ángel, "pensamiento de Wotan", alma emitida por Dios; frente al héroe, ella es la auténtica Fylgia, dueña de su potencia y su destino, cuya aparición significa siempre la inminencia del más allá: "Quien me ve dice adiós al día de esta vida. Has visto la mirada ardiente de la valquiria, con ella debes partir ahora". Del mismo modo, el extático iranio sólo se encuentra con daênâ en el Puente Chinvat, en el umbral del más allá; cuando Hermes se encuentra con su Naturaleza Perfecta es como anticipación del éxtasis supremo.
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