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id da página: 7732 Sofrimento Apego Ignorância

Sofrimento Apego Ignorância

Michel Waldberg — Los Bosques del Zen

Sofrimento — Apego — Ignorância

Una anécdota, que tomo nuevamente de la fundamental obra de Suzuki, me permitirá insistir en la necesidad de una aproximación directa, no intelectual, «estrecha», a lo real.

Cuando Tchu-hung, bajo la dinastía de los Ming, se disponía a escribir un libro sobre las diez acciones laudables de un religioso, uno de los monjes, hombre lleno de ímpetu y seguridad, le dijo: «¿Para qué sirve escribir un libro así cuando en el Zen no hay ni siquiera un átomo de algo que pueda llamarse laudable ó no laudable?» El escritor respondió: «Los cinco agregados (skandhas) tienden sus trampas, y los cuatro elementos (mahabhuta) se ciernen amenazadores; ¿cómo puedes decir que no hay males?» El monje insistió: «En último término, los cuatro elementos están todos vacíos y los cinco agregados no tienen la más mínima realidad.» Tchu-hung le espetó: «Muchos son sólo eruditos; tú no conoces la realidad; dame, si no, una respuesta diferente.»

La frase del Sermón de Benarés, a la que se referían los maestros del Zen de la manera que acabamos de comprobar, fue traducida por Alan Watts en los siguientes términos:

En una palabra, este cuerpo, esta quíntuple agregación fundada sobre el trishna (apego a la vida) es duhkha.

Trishna representa la causa de duhkha (el sufrimiento, lo «agrio», la frustración). Es la «codicia», el «afán de poseer», utilizando la terminología de Alan Watts. Es la «sed de existir», en la traducción que he propuesto del Sermón, y según otras versiones, el deseo. Ahora bien, el deseo propiamente dicho procede de la Ignorancia (a-vidya).

A-vidya, la Ignorancia, engendra la Cadena de las doce causas independientes (paticcha-samuppada), que se enumeran en el orden siguiente: Ignorancia (a-vidya). Disposiciones (sankhara, samskara). Conciencia-conocimiento (vijnana). Nombre y forma (nama-rupa). Los seis órganos de los sentidos (sal-ayatana, sad-ayatana). Contacto (estimulación sensorial) (phassa, sparsa). Sensación (experiencia sensorial) (vendaría). Sed (deseo, afán de posesión) (tanha-trishna). Aprehensión (upadana). Devenir (existencia) (bhava). Renacimiento (nacimiento) (jati). Vejez y Muerte (jara-maranam).

La Vejez y la Muerte nos abaten, porque hemos nacido. Ahora bien, el nacimiento depende de la existencia (bhava). La existencia y el devenir son una misma cosa, o mejor, bhava, palabra que designa la existencia en su movimiento, sucesión de fenómenos que aparecen y desaparecen. Si esta sucesión se interrumpe y cesa la existencia, también desaparecerá el nacimiento. «La existencia es la causa, la ocasión y el origen del nacimiento.» Para que se mueva bhava debe existir la «aprehensión», la acción de captar, de atraer a sí, el «afán de poseer». A su vez, upadana sólo puede existir si hay «sed», deseo, voluntad de captar. Para que nazca el deseo es preciso que se produzca la sensación. Para que haya sensación, se debe efectuar algún contacto. Pero no habrá contacto sin los sentidos y sus objetos; no habrá sentidos sin el cuerpo material y el espíritu; no habrá «nombre y forma» sin la «conciencia-conocimiento», vijnana, traducido muchas veces como «inteligencia-conocimiento». Y la «conciencia-conocimiento», a su vez, no existiría si no hubiera lo que Watts llama «motivación»; Suzuki, «Disposiciones»; Alexandra David-Neel, «formaciones mentales» (voliciones, acciones mentales en general), y tales «formaciones» son fruto de la Ignorancia.

Si se aboliera la Ignorancia cesaría de cristalizar toda «formación mental», se desvanecería la «conciencia-conocimiento», no existiría ya ni «forma material», ni «espíritu», ni «sentido», ni «contacto», ni «sensación».

Sin «sensación» no hay «sed». El deseo queda anulado. El acto de captar también, lo mismo que la existencia; en adelante no se produce el nacimiento. El hombre queda liberado de la vejez, de la enfermedad, del sufrimiento y de la muerte.

Tales son, presentadas en forma muy intelectual, conforme a la tradición de los budistas theravadinos, la segunda y la tercera Nobles Verdades sobre el origen del sufrimiento y su terminación.