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id da página: 5183 Porfirio Sensibilidade Inteligencia

Porfirio Sensibilidade Inteligencia

Porfírio — TRATADO DE LAS FACULTADES DEL ALMA

Diferencia entre la Sensibilidad y la Inteligencia.

Atribuye Aristón al alma una Facultad perceptiva, que dicho filósofo divide en dos partes. Según él, la primera, llamada Sensibilidad, principio y origen de las sensaciones, entra en juego, de ordinario, por obra de uno de los órganos de los sentidos; la segunda, que subsiste por sí misma y sin los órganos, no lleva nombre especial en los seres desprovistos de razón, seres en quienes no se manifiesta o, a lo sumo, se manifiesta solamente de una manera débil y oscura. En los seres dotados de razón, únicos en quienes aparece claramente, se llama Inteligencia. Dice Aristón que la Sensibilidad no actúa si no es con ayuda de los órganos, y que la Inteligencia no necesita de éstos para su ejercicio. ¿Por qué, entonces, refiere una y otra a un mismo género, a la Facultad perceptiva? Entrambas perciben, sin duda; pero la una percibe la forma sensible de los seres, y la otra percibe la esencia de los mismos. La Sensibilidad, en efecto, no percibe la esencia, sino la forma sensible y la figura; es la Inteligencia quien percibe que el objeto es un hombre o un caballo. Hay, pues, dos clases de percepción perfectamente diferentes entre sí: la percepción sensible recibe una impresión y se aplica a un objeto exterior; la percepción intelectual, por el contrario, no recibe impresión alguna.

Filósofos ha habido que separaban esas dos partes: llamaban Inteligencia y Razón discursiva al Entendimiento que opera sin la imaginación y sin la sensación, y Opinión al Entendimiento que actúa con la imaginación y la sensación. Otros, en cambio, consideraban la esencia racional como una esencia simple, y le atribuían operaciones cuya naturaleza es completamente diferente. Ahora bien, no es racional referir a la misma esencia facultades que difieren completamente por su naturaleza, ya que el pensamiento y la sensación mal podrían tener la misma esencia por principio, y, si se diese el nombre de percepción a la operación de la Inteligencia, no se haría ni más ni menos que enunciar términos equivalentes. Fuerza es, pues, establecer entre estas dos cosas —Inteligencia y Sensibilidad— una separación perfectamente definida. Por una parte, la Inteligencia posee una naturaleza especialísima, lo mismo que la Razón discursiva que está por debajo de aquella: tienen por función, respectivamente, el pensamiento intuitivo y el pensamiento discursivo. Por otra parte, la Sensibilidad difiere por completo de la Inteligencia; opera con los órganos o sin su concurso: en el primer caso se le llama sensación; en el segundo, imaginación; sensación e imaginación, empero, pertenecen al mismo género. En el Entendimiento, la Inteligencia intuitiva es superior a la Opinión, que se aplica a la sensación o a la imaginación; esta segunda clase de pensamiento, llámesele pensamiento discursivo o désele cualquier otro nombre (verbigracia, opinión), es superior a la sensación y a la imaginación, pero inferior al pensamiento intuitivo. (Fragmentos em Stobeo)