PARÁBOLA DAS PARÁBOLAS
Comencemos por la que se llama la parábola de las parábolas. Es la primera que se cita en el libro de Mateo, en el Capítulo XIII. Hasta este punto, la enseñanza de Cristo se presenta en la forma de discursos, como el Sermón de la Montaña. Luego, y de un modo abrupto. Jesús comienza a enseñar en parábolas. La primera contiene la clave de todas las demás. Dice a sus discípulos que, a menos que entiendan ésta, no podrán entender las demás. Esto se consigna en la versión de Mateo, pero en la versión de Marcos (IV) Jesús dice: '¿No sabéis esta parábola? ¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas?' (v. 13) Esta parábola clave es la del Sembrador. Se da en los capítulos XIII de Mateo, IV de Marcos y VIII de Lucas. No se da en la versión de Juan, porque este Evangelio está escrito de un modo muy diferente y tuvo su origen en otra escuela.
Comencemos con la versión de Mateo. A veces es muy importante tomar nota de la introducción a una parábola. En este caso, la introducción dice:
Puede tomarse esto literalmente, pero tiene otro significado. Posee un sentido psicológico aparte del literal. En el lenguaje parabólico se emplea a veces la palabra mar para significar algo distinto de tierra. En este caso, el significado es que Jesús habla de cosas que no corresponden al entendimiento terrenal o literal del Hombre, sino de cosas que a primera vista son incomprensibles para un entendimiento apoyado en los sentidos. Habla desde otro nivel, de modo que se le representa como que no está en la tierra, sino en el mar, cerca de la playa. Diferentes categorías de ideas corresponden a distintos niveles de entendimiento. En el lenguaje natural de los sentidos se representan estos diversos niveles de modos diferentes, como montañas que son algo distinto a una llanura, o como mar que es diferente de tierra. Según Mateo, la parábola del Sembrador empieza así:
Tratemos únicamente esta parte por ahora y procuremos entender su significado. Ocurre que esta es una de las parábolas que el propio Cristo interpreta. Los discípulos le preguntan qué quiere decir, y por qué razón habla en parábolas. De momento no nos ocupemos de su razón para hablar en parábolas. Tratemos de su interpretación de esta primera parte, que dice así: 'Oíd, pues, vosotros la parábola del que siembra. Oyendo cualquiera la palabra del reino y no entendiéndola, viene el malo y arrebata lo que rué sembrado en su corazón: este es el que fue sembrado junto al camino.' (V. 18, 19) Tomemos nota de que en la última línea dice: 'este es el que fue sembrado junto al camino (οÏτος Îστιν ÏŒ παÏα την όδον σπαÏεις) Se refiere al Hombre, a cierta clase de hombre. El Hombre es la semilla. Sin embargo, también se define la semilla como 'la palabra del reino' (ÏŒ λογος της βασιλειας) Esto, naturalmente, se refiere a la enseñanza acerca del Reino de los Cielos, y que en otra parte se dice expresamente que está en el hombre. Cuando los fariseos le preguntaron cuándo llegaría el reino de Dios, Jesús les dijo: 'El reino de Dios no vendrá con advertencia; ni dirán helo aquí, o helo allí: porque he aquí que el reino de Dios entre vosotros está.' (Lucas, XVII, 20/21) Por consiguiente, la semilla que se siembra es la enseñanza esotérica, la que trata de la posible evolución interior del Hombre a un nivel superior llamado 'el cielo'. Y la semilla es también el hombre, pues la cita dice: 'este es el que fue sembrado junto al camino.' Toda enseñanza esotérica toma al hombre como a una semilla. En este sentido se dice del hombre que, a menos que muera para sí, no podrá dar fruto. Cuando Jesús se enteró de que 'ciertos griegos' habían venido para hablar con él, anunció que ya había llegado su hora. ¿Por qué dijo esto justamente al llegar los 'griegos'? He aquí este extraño episodio que se da únicamente en Juan: 'Y había ciertos griegos de los que habían subido a adorar en la fiesta: éstos pues se llegaron a Felipe, que era de Bethsaida de Galilea, y rogáronle diciendo: Señor, quemamos ver a Jesús. Vino Felipe y díjolo a Andrés; Andrés, entonces, y Felipe, lo dicen a Jesús. Entonces Jesús les respondió diciendo: La hora viene en que el Hijo del hombre ha de ser glorificado. De cierto, de cierto os digo que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, él solo queda; mas si muriere, mucho fruto lleva. El que ama su vida la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.' (Juan, XII, 20/25)
Este es un episodio de singular interés, pues en los Misterios Órficos de la antigua Grecia, el grano de trigo, la semilla, era una idea central de su enseñanza, una enseñanza muy poco conocida. El grano de trigo representaba al Hombre. Este episodio muestra con bastante claridad una conexión precisa entre las antiguas escuelas griegas y el drama de Cristo; pero, por algún motivo, ninguno de los comentaristas del Nuevo Testamento parece darse cuenta de este hecho. El Hombre es una semilla y el esoterismo también lo es. Pero cuando el hombre oye las ideas esotéricas, vienen las aves y las devoran. Las aves también representan algo preciso en el lenguaje de las parábolas. Por lo general, representan pensamientos. Platón, por ejemplo, da la imagen de la mente humana como un pájaro enjaulado. El tema principal del Ititus es esta jaula. A ella entran toda clase de aves y luego se van. Si el hombre oye las ideas esotéricas y no las entiende, significa que tiene pensamientos falsos o errados. Estos falsos pensamientos, como aves, devorarán las ideas o las alterarán hasta convertirlas en una mentira. Es decir, el falso pensamiento devora estas ideas. El falso pensamiento es el 'malo' (ÏŒ πονηÏος) Tal es el significado del 'diablo' con relación a la mente. Y todos podemos verle en nuestros propios pensamientos. Todo el que sea sincero en lo que observa en sí mismo, verá el enorme poder que tiene la mentira y cuánto hemos de luchar contra ella en nosotros mismos. La mentira lo toma todo equívocamente, da un falso significado a las cosas que han ocurrido, etc. Por consiguiente, las aves de este caso significan falsos pensamientos. Pero pueden también significar pensamientos ciertos. Los cuervos del desierto alimentaron al profeta Elias: 'Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana, y pan y carne a la tarde; y bebía del arroyo.' (I Reyes, XVII, 6) En este caso las aves significan también pensamientos, pero en otro sentido. Le aumentaban con pensamientos ciertos, con una comprensión cierta. La mala comprensión nos lo destruye todo interiormente. La comprensión cierta nos alimenta a todos. El Hombre es una semilla sembrada en la tierra y el esoterismo es una semilla sembrada en el hombre, a fin de que despierte a la vida la semilla que es el Hombre.