Skip to main content
id da página: 570 NI-EuSou50

NI-EuSou50

La Presenciación de Sí mismo es el Presenciador

Interlocutor: Usted me dijo que puedo ser considerado bajo tres aspectos: el personal (vyakti), el suprapersonal (vyakta) y el impersonal (avyakta). El avyakta es el «yo» puro, universal y real; el vyakta es su reflexión en la consciencia como «yo soy»; el vyakti es la totalidad de los procesos físicos y vitales. Dentro de los estrechos confines del momento presente, lo suprapersonal es consciente de la persona a la vez en el espacio y en el tiempo; no solo de una persona, sino de la larga serie de personas ensartadas en el hilo del karma. Esencialmente, es a la vez el presenciador y el residuo de las experiencias acumuladas, la sede de la memoria, y el hilo conector (sutratma). Es el carácter del hombre que la vida construye y conforma de nacimiento en nacimiento. Lo universal es más allá de todos los nombres y formas, más allá de la consciencia y del carácter, puro ser no consciente de sí mismo. ¿He transcrito sus puntos de vista correctamente? Maharaj: En el nivel de la mente —sí. Más allá del nivel mental ninguna palabra se aplica.
Int: Puedo comprender que la persona es una construcción mental, un nombre colectivo para un conjunto de recuerdos y de hábitos. Pero, aquel a quien la persona le acontece, el centro de presenciación, ¿es mental también? Mah: Lo personal necesita una base, un cuerpo con el que identificarse a uno mismo, al igual que un color necesita de una superficie sobre la cual aparecer. La visión del color es independiente del color —es la misma, sea cual sea el color. Uno necesita un ojo para ver un color. Los colores son muchos, el ojo es uno. Lo personal es como la luz en el color y también en el ojo, que es simple, única, indivisible e imperceptible, excepto en sus manifestaciones. No que no sea cognoscible, aunque sí es imperceptible, no objetivable, inseparable. Ni material ni mental, ni objetiva ni subjetiva, es la raíz de la materia y la fuente de la consciencia. Más allá del mero vivir y morir, es la Vida omni-inclusiva, y omni-exclusiva, en la que el nacimiento es muerte y la muerte es nacimiento.
Int: Lo Absoluto o Vida de la que usted habla, ¿es real, o una mera teoría para encubrir nuestra ignorancia? Mah: Ambas cosas. Para la mente, una teoría; en sí misma —una realidad. Es realidad en su espontáneo y total rechazo de lo falso. Lo mismo que la luz destruye la obscuridad por su presencia misma, así también lo Absoluto destruye la imaginación. Ver que todo conocimiento es una forma de ignorancia es ello mismo un movimiento de la realidad. El presenciador no es una persona. La persona viene al ser cuando hay una base para ello, un organismo, un cuerpo. En él lo absoluto se refleja como presenciación. La presenciación pura deviene presenciación de sí mismo. Cuando hay un sí mismo, la presenciación de sí mismo es el presenciador. Cuando no hay ningún sí mismo que presenciar, tampoco hay presenciador. Todo es muy simple; es la presencia de la persona la que lo complica. Vea que no hay ninguna cosa tal como una persona permanentemente separada y todo deviene claro. Presenciación —mente —materia —son una única realidad en sus dos aspectos de inmutable y mutable, y en los tres atributos de inercia, energía y armonía.
Int: ¿Qué viene primero: la consciencia o la presenciación? Mah: La presenciación deviene consciencia cuando tiene un objeto. El objeto cambia todo el tiempo. En la consciencia hay movimiento; la presenciación por sí misma es sin movimiento y atemporal, aquí y ahora.
Int: En la hora presente hay sufrimiento y derramamiento de sangre en el Pakistán Oriental. ¿Cómo lo ve usted? ¿Qué le parece? ¿Cómo reacciona a ello? Mah: En la consciencia pura nada acontece jamás.
Int: ¡Por favor, baje usted de esas alturas metafísicas! ¿De qué utilidad es para un hombre que sufre que se le diga que nadie es consciente de su sufrimiento excepto él mismo? Relegar todo a la ilusión es agregar el insulto a la injuria. El bengalí del Pakistán Oriental es un hecho y su sufrimiento es un hecho. ¡Por favor, no los analice fuera de la existencia! Usted lee los periódicos, oye a las gentes hablar sobre ello. No puede alegar ignorancia. Ahora, ¿cuál es su actitud hacia lo que está ocurriendo? Mah: Ninguna actitud. Nada está ocurriendo.
Int: Cualquier día puede haber un alboroto frente a usted, quizás las gentes se maten unos a otros. Ciertamente usted no puede decir: no está ocurriendo nada y permanecer al margen. Mah: Yo jamás he hablado de permanecer al margen. Usted podría verme también saltando en medio del tumulto a salvar a alguien y ser matado. Sin embargo a mí nada me acontecería. Imagine que un gran edificio se viene abajo. Algunas habitaciones están en ruinas, otras están intactas. ¿Pero puede usted hablar del espacio como en ruinas o intacto? Es solo la estructura la que ha sufrido y las gentes que acontecía que vivían en ella. Nada le ha ocurrido al espacio mismo. Similarmente, nada le ocurre a la vida cuando las formas se vienen abajo y los nombres se borran. El orfebre funde ornamentos viejos para hacer otros nuevos. A veces una pieza buena va con la mala. Él la introduce en su crisol, pues sabe que ningún oro se pierde.
Int: No es contra la muerte contra lo que me rebelo. Es contra la manera de morir. Mah: La muerte es natural, la manera de morir es hechura del hombre. La separatividad causa temor y agresión, lo que a su vez causa violencia. Suprima las separaciones hechas por el hombre y todo este horror de gentes matándose unos a otros acabará ciertamente. Pero en realidad no hay ningún matar ni ningún morir. Lo real no muere, lo irreal jamás ha vivido. Enderece su mente y todo se enderezará. Cuando sepa que el mundo es uno, que la humanidad es una, usted actuará acordemente. Pero primero de todo debe prestar atención al modo en que usted siente, piensa y vive. A menos de que haya orden en usted mismo, no puede haber ningún orden en el mundo. En realidad nada acontece. Sobre la pantalla de la mente el destino proyecta siempre sus imágenes, recuerdos de proyecciones anteriores y así la ilusión se renueva a sí misma constantemente. Las imágenes vienen y van —la luz interceptada por la ignorancia. Vea la luz y deseche la imagen.
Int: ¡Qué manera tan insensible de mirar. Hay gentes que matan y gentes que son matadas y aquí usted habla de imágenes! Mah: No faltaba más, vaya y hágase matar —si eso es lo que piensa que debe hacer. O bien vaya usted y mate, si considera que es su deber. Pero ese no es el modo de acabar con el mal. El mal es el hedor de una mente enferma. Cure usted su mente y dejará de proyectar imágenes distorsionadas, teñidas de fealdad.
Int: Comprendo lo que usted dice, pero emocionalmente no puedo aceptarlo. Esta visión meramente idealista de la vida me repele profundamente. No puedo pensarme a mí mismo como permanentemente en un estado de sueño. Mah: ¿Cómo puede estar permanentemente en un estado causado por un cuerpo impermanente? La incomprensión se basa en su idea de que usted es el cuerpo. Examine la idea, vea sus contradicciones inherentes, dése cuenta que su existencia presente es como una lluvia de chispas, donde cada chispa dura un segundo y la lluvia misma —un minuto o dos. Ciertamente una cosa cuyo comienzo es el fin, no puede tener ningún medio. Respete sus términos. La realidad no puede ser momentánea. Es atemporal, pero la atemporalidad no es duración.
Int: Admito que el mundo en el que vivo no es el mundo real. Pero hay un mundo real, del que veo una imagen distorsionada. La distorsión puede deberse a alguna tara en mi cuerpo o en mi mente. Pero cuando usted dice que no hay ningún mundo real, solo un mundo de sueño en mi mente, yo no puedo aceptarlo. Yo querría poder creer que todos los horrores de la existencia se deben a que tengo un cuerpo. El suicidio sería entonces la salida. Mah: Mientras preste atención a ideas, suyas propias o de otros, estará en la confusión. Pero si desecha todas las enseñanzas, todos los libros, todo lo que está puesto en palabras, y cava profundamente dentro de usted mismo y se encuentra a usted mismo, solo esto resolverá todos sus problemas y le dejará a usted en el pleno dominio de todas las situaciones, debido a que no será dominado por sus ideas sobre la situación. Tome un ejemplo, usted está en compañía de una atractiva mujer. Usted se hace ideas sobre ella y esto crea una situación sexual. Se crea un problema y usted comienza a buscar libros sobre la continencia, o el disfrute. Si usted fuera un bebé, ustedes dos podrían estar desnudos y juntos sin que surgiera ningún problema. Dejen de pensar que ustedes son cuerpos y los problemas del amor y del sexo perderán su significado. Desaparecido todo sentido de limitación, el temor, el sufrimiento y la búsqueda de placer —todo cesa. Solo la presenciación permanece.