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NI-EuSou48

La Presenciación es Libre

Interlocutor: Acabo de llegar de Sri Ramanashram. He pasado allí siete meses. Maharaj: ¿Qué práctica ha estado siguiendo usted en el Ashram?
Int: Me concentraba tanto como podía en el «¿quién soy yo?». Mah: ¿De qué manera lo hacía usted? ¿Verbalmente?
Int: En mis momentos libres durante el curso del día. A veces murmuraba para mí mismo «¿quién soy yo?», «yo soy, ¿pero quién soy yo?». O lo hacía mentalmente. Ocasionalmente tenía alguna sensación agradable o entraba en un estado de serena felicidad. En general trataba de estar tranquilo y receptivo, más bien que esforzarme en tener experiencias. Mah: ¿Qué experimentaba exactamente cuando estaba en el estado adecuado?
Int: Una sensación de serenidad, de paz y de silencio interior. Mah: ¿Se notaba a usted mismo devenir inconsciente?
Int: Sí, ocasionalmente y durante un brevísimo tiempo. De otro modo, solo estaba sereno, interior y exteriormente. Mah: ¿Qué tipo de quietud era? ¿Algo parecido al sueño profundo, y sin embargo consciente? ¿Una suerte de sueño despierto?
Int: Sí. Alertamente dormido (jagrit-sushupti). Mah: La cosa principal es estar libre de emociones negativas —deseo, miedo, etc., los «seis enemigos» de la mente. Una vez que la mente está libre de ellos, el resto vendrá fácilmente. Lo mismo que la tela mantenida en agua limpia se volverá limpia, así la mente se purificará en la corriente del sentimiento puro. Cuando se sienta tranquilo y se observa a usted mismo, todo tipo de cosas pueden venir a la superficie. No haga nada con ellas, no reaccione hacia ellas; como han venido así se irán, por sí mismas. Todo lo que importa es la atención, la presenciación total de uno mismo o más bien, de la mente de uno.
Int: ¿Por «uno mismo» quiere usted decir el sí mismo cotidiano? Mah: Sí, la persona, que es lo único objetivamente observable. El observador está más allá de la observación. Lo que es observable no es el sí mismo real.
Int: Siempre puedo observar al observador, en una recesión sin fin. Mah: Usted puede observar la observación, pero no al observador. Usted sabe que usted es el observador último por conocimiento directo, no por un proceso lógico basado en la observación. Usted es lo que usted es, pero usted sabe lo que usted no es. El sí mismo se conoce como ser, el no sí mismo se conoce como devenir. Pero en realidad todo está en la mente. Lo observado, la observación y el observador son construcciones mentales. Solo el sí mismo es.
Int: ¿Por qué crea la mente todas estas divisiones? Mah: Dividir y particularizar está en la naturaleza misma de la mente. No hay ningún mal en dividir. Pero la separación va en contra del hecho. Las cosas y las gentes son diferentes, pero no están separados. La naturaleza es una, la realidad es una. Hay opuestos, pero ninguna oposición.
Int: Encuentro que por naturaleza soy muy activo. Aquí se me aconseja evitar la actividad. Cuanto más intento permanecer inactivo, tanto más grande es el impulso a hacer algo. Esto no solo me hace activo exteriormente, sino también luchar interiormente para ser lo que por naturaleza no soy. ¿Hay algún remedio contra el deseo de trabajar? Mah: Hay una diferencia entre el trabajo y la mera actividad. Toda la naturaleza trabaja. El trabajo es naturaleza, la naturaleza es trabajo. Por otra parte, la actividad se basa en el deseo y el miedo, en el anhelo de poseer y de disfrutar, en el temor del sufrimiento y de la aniquilación. El trabajo es por el todo y para el todo, la actividad es por uno mismo y para uno mismo.
Int: ¿Hay algún remedio contra la actividad? Mah: Obsérvela y cesará. Use todas las oportunidades para acordarse de que usted está en una esclavitud, de que todo lo que le acontece se debe al hecho de su existencia corporal. El deseo, el temor, los trastornos, el gozo, no pueden aparecer a menos de que usted esté aquí para que se le aparezcan. Sin embargo, acontezca lo que acontezca, todo apunta a su existencia como centro perceptor. No haga caso de los indicadores y sea consciente de lo que indican. Es muy simple, pero hay que hacerlo. Lo que importa es la persistencia con la que usted se mantiene volviéndose a usted mismo.
Int: Me sumerjo en estados peculiares de profunda absorción dentro de mí mismo, pero impredeciblemente y momentáneamente. No me siento a mí mismo controlando tales estados. Mah: El cuerpo es una cosa material y necesita tiempo para cambiar. La mente no es más que un conjunto de hábitos mentales, de maneras de pensar y de sentir, y para cambiar deben llevarse a la superficie y examinarse. Esto también lleva tiempo. Decídase y persevere, el resto cuidará de sí mismo.
Int: Me parece que tengo una idea clara de lo que hay que hacer, pero me veo a mí mismo cansándome y deprimiéndome y buscando compañía humana, y malgastando así el tiempo que debería darse a la soledad y a la meditación. Mah: Haga lo que siente que le agrada hacer. No se hostigue a usted mismo. La violencia le volverá duro y rígido. No luche con lo que toma por obstáculos en su vía. Interésese en ellos, mírelos, obsérvelos, indague. Deje que todo acontezca —bueno o malo. Pero no se deje sumergir por lo que acontece.
Int: ¿Cuál es el propósito de acordarse todo el tiempo de que uno es el observador? Mah: La mente debe aprender que más allá de la mente móvil hay el trasfondo de la presenciación, que no cambia. La mente debe llegar a conocer al verdadero sí mismo y a respetarlo y dejar de cubrirlo, lo mismo que la luna que obscurece al sol en un eclipse. Solo dése cuenta de que nada observable, o experimentable, es usted, o le tiene atado a usted. No se fije en lo que no es usted mismo.
Int: Para hacer lo que usted me dice debo ser consciente incesantemente. Mah: Ser consciente es estar despierto. Inconsciente quiere decir dormido. Usted es consciente de todos modos, no necesita tratar de serlo. Lo que necesita es ser consciente de ser consciente. Ser consciente deliberada y conscientemente, amplía y profundiza el campo de la presenciación. Usted es siempre consciente de la mente, pero no es consciente de usted mismo en tanto que consciente.
Int: Según puedo entender, usted da significados distintos a las palabras «mente», «consciencia» y «presenciación». Mah: Mírelo de esta manera. La mente produce pensamientos incesantemente, incluso cuando usted no los observa. Cuando usted sabe lo que está ocurriendo en su mente, lo llama consciencia. Esto es su estado de vigilia —su consciencia cambia de una sensación a otra, de una percepción a otra, de una idea a otra, en sucesión sin fin. Después viene la presenciación, el conocimiento directo de toda la consciencia, de la totalidad de la mente. La mente es como un río, que corre incesantemente en el lecho del cuerpo; usted se identifica a usted mismo por un momento con alguna minúscula ola particular y a eso lo llama: «mi pensamiento». Todo aquello de lo que usted es consciente, es su mente; la presenciación es el conocedor de la consciencia como un todo.
Int: Todo el mundo es consciente, pero no todo el mundo conoce su presenciación. Mah: No diga: «todo el mundo es consciente». Diga: «hay consciencia», en la cual todo aparece y desaparece. Nuestras mentes son solo olas en el océano de la consciencia. En tanto que olas, vienen y van. En tanto que océano, son infinitas y eternas. Conózcase a usted mismo como el océano del ser, la matriz de toda existencia. Todo esto son metáforas, por supuesto; la realidad es más allá de toda descripción. Usted solo puede conocerla siéndola.
Int: ¿Merece la pena su búsqueda? Mah: Sin ella todo es aflicción. Si quiere vivir sana, creativa y dichosamente, y tener riquezas infinitas que compartir, busque lo que usted es. Mientras que la mente está centrada en el cuerpo, y la consciencia está centrada en la mente, la presenciación es libre. El cuerpo tiene sus necesidades y la mente sus sufrimientos y placeres. La presenciación es desapegada e inamovible. Es lúcida, silente, apacible, alerta, y carente de miedo, sin deseo ni temor. Medite en ella como su verdadero ser y trate de serla en su vida diaria, y usted la realizará en su plenitud. La mente está interesada en lo que acontece, mientras que la presenciación está interesada en la mente misma. El niño va detrás del juguete, pero la madre observa al niño, no al juguete. Observando incansablemente, devine completamente vacío y con esta vacuidad todo regresó a mí excepto la mente. Encuentro que he perdido la mente irremediablemente.
Int: Según nos habla ahora, ¿es usted inconsciente? Mah: Yo no soy ni consciente ni inconsciente, yo soy más allá de la mente y de sus diferentes estados y condiciones. Las distinciones son creadas por la mente y se aplican solo a la mente. Yo soy la Consciencia pura misma, la presenciación indivisa de todo lo que es. Yo soy en un estado más real que el suyo. Yo soy no distraído por las distinciones y separaciones que constituyen una persona. Mientras el cuerpo dura, tiene sus necesidades igual que cualquier otro, pero mi proceso mental ha terminado.
Int: Usted se comporta como una persona que piensa. Mah: ¿Por qué no? Pero mi pensamiento, como mi digestión, es inconsciente y expreso.
Int: Si su pensamiento es inconsciente, ¿cómo sabe usted que es justo? Mah: No hay ningún deseo ni temor que lo distorsione. ¿Qué puede hacerlo injusto? Una vez que me conozco a mí mismo y lo que yo significo, no necesito verificarme a mí mismo todo el tiempo. Cuando usted sabe que su reloj marca la hora correcta, no duda cada vez que lo consulta.
Int: ¿En este mismo momento, quién habla, si no es la mente? Mah: Eso que escucha la pregunta, la responde.
Int: ¿Pero quién es? Mah: No quién, sino qué. Yo no soy una persona en su sentido de la palabra, aunque pueda parecerle una persona. Yo soy ese infinito océano de consciencia en el que todo acontece. Yo soy también más allá de toda existencia y conocimiento, pura dicha de ser. No hay nada de lo que yo me sienta separado, de aquí que yo soy todo. Ninguna cosa es mí mismo, de modo que yo soy nada. El mismo poder que hace que el fuego arda y que el agua corra, que las semillas broten y que los árboles crezcan, me hace responder a sus preguntas. No hay nada personal en mí, aunque el lenguaje y el estilo puedan parecer personales. Una persona es un patrón de deseos y de pensamientos, y de las acciones resultantes; no hay ningún tal patrón en mi caso. No hay nada que yo desee o tema —¿cómo puede haber un patrón?
Int: Ciertamente, usted morirá. Mah: La vida escapará, el cuerpo morirá, pero ello no me afectará en lo más mínimo. Más allá del espacio y del tiempo, yo soy, no causado, no causante, y sin embargo la matriz misma de la existencia.
Int: ¿Se me permite preguntar cómo llegó usted a su presente condición? Mah: Mi maestro me dijo que me aferrara tenazmente a la sensación de «yo soy» y que no me separara de ella ni siquiera un momento. Yo hice lo mejor que pude para seguir su consejo y en un tiempo relativamente corto me di cuenta dentro de mí mismo de la verdad de su enseñanza. Todo lo que hice fue recordar su enseñanza, su rostro, sus palabras constantemente. Esto puso fin a la mente; en la quietud de la mente me vi a mí mismo como yo soy —ilimitado.
Int: ¿Fue su realización repentina y gradual? Mah: Ni una ni otra. Se es lo que se es atemporalmente. Es la mente la que se da cuenta cuando se limpia de deseos y de temores.
Int: ¿Incluso el deseo de la realización? Mah: El deseo de poner fin a todos los deseos es un deseo muy peculiar, lo mismo que el temor de tener miedo es un temor muy peculiar. Uno le detiene a usted en su afán de poseer y el otro le detiene a usted en su afán de escapar. Usted puede usar las mismas palabras, pero los estados no son los mismos. El hombre que busca la realización no es adicto a los deseos; es un buscador que va contra el deseo, no con él. Un anhelo general por la liberación es solo el comienzo; encontrar los medios adecuados y usarlos es el paso siguiente. El buscador solo tiene una meta en vista: encontrar su propio ser verdadero. De todos los deseos, éste es el más ambicioso, pues nada ni nadie puede satisfacerlo; el buscador y lo buscado son uno y solo la búsqueda importa.
Int: La búsqueda acabará. El buscador permanecerá. Mah: No, el buscador se disolverá, la búsqueda permanecerá. La búsqueda es la realidad última y atemporal.
Int: Búsqueda significa carencia, necesidad, incompletud e imperfección. Mah: No, significa negación y rechazo de lo incompleto y de lo imperfecto. La búsqueda de la realidad es ella misma el movimiento de la realidad. De una cierta manera, toda búsqueda lo es de la felicidad real, o de la felicidad de lo real. Pero aquí por búsqueda queremos decir la búsqueda de uno mismo como la raíz del ser consciente, como la luz más allá de la mente. Esta búsqueda no acabará nunca, mientras que la sed incesante de todo lo demás debe terminar, para que el progreso real tenga lugar. Uno tiene que comprender que la búsqueda de la realidad, o de Dios, o del Gurú, y la búsqueda del sí mismo, son lo mismo; cuando se encuentra uno, se encuentran todos. Cuando «yo soy» y «Dios es» devienen indistinguibles en su mente, entonces acontecerá algo y sabrá sin ningún rastro de duda que Dios es debido a que usted es, que usted es debido a que Dios es. Los dos son uno.
Int: Puesto que todo está predeterminado, ¿está también predeterminada nuestra realización de sí mismo? ¿O somos libres en eso al menos? Mah: El destino solo se refiere al nombre y a la forma. Puesto que usted no es ni el cuerpo ni la mente, el destino no tiene ningún control sobre usted. Usted es completamente libre. El vaso está condicionado por su forma, material, uso, y demás. Pero el espacio dentro del vaso es libre. Acontece que está en el vaso solo si se considera en conexión con el vaso. De otro modo es solo espacio. Mientras hay un cuerpo, usted parece estar incorporado. Sin el cuerpo usted no está desincorporado —usted simplemente es. El destino mismo no es más que una idea. ¡Hay tantos modos de juntar palabras! Las explicaciones pueden diferir, ¿pero operan algún cambio en lo que ocurre? Se han inventado muchas teorías para explicar las cosas —todas son plausibles, ninguna es verdadera. Cuando conduce un coche, usted está sujeto a las leyes de la mecánica y de la química: bájese del coche y usted está bajo las leyes de la fisiología y de la bioquímica.
Int: ¿Qué es la meditación y cuáles son sus usos? Mah: Mientras es un principiante algunas meditaciones o plegarias formalizadas pueden ser buenas para usted. Pero para un buscador de la realidad solo hay una única meditación —el riguroso rechazo a dar acogida a los pensamientos. Ser libre de los pensamientos es ello mismo meditación.
Int: ¿Cómo se hace? Mah: Usted comienza dejando que los pensamientos fluyan y observándolos. La observación misma aquieta la mente hasta que se detiene enteramente. Una vez que la mente está quieta, manténgala quieta. No se aburra de la paz, sea en ella, profundice en ella.
Int: He oído sobre aferrarse a un único pensamiento para mantener apartados otros pensamientos. ¿Pero cómo mantener apartados todos los pensamientos? La idea misma es también un pensamiento. Mah: Experimente de nuevo, no se guíe por la experiencia pasada. Observe sus pensamientos y obsérvese a usted mismo observando los pensamientos. El estado de liberación de todos los pensamientos acontecerá repentinamente y usted lo reconocerá por su dicha.
Int: ¿No está usted interesado en absoluto en el estado del mundo? Mire los horrores en el Pakistán Oriental. ¿No le conmueven? Mah: Leo los periódicos. ¡Sé lo que está pasando! Pero mi reacción no es como la suya. Usted está buscando una cura, mientras yo estoy interesado en la prevención. Mientras haya causas, también debe haber resultados. Mientras las gentes se inclinen a dividir y a separar, mientras sean egoístas y agresivos, tales cosas acontecerán. Si usted quiere paz y armonía en el mundo, debe tener paz y armonía en su corazón y en su mente. Un cambio tal no puede ser impuesto. Debe venir desde adentro. Aquellos que aborrecen la guerra deben arrojar la guerra fuera de su sistema. Sin gentes apacibles, ¿cómo puede usted tener paz en el mundo? Mientras las gentes sean como son, el mundo debe ser como es. Yo estoy haciendo mi parte intentando ayudar a las gentes a conocerse a sí mismos como la única causa de su propia miseria. En ese sentido soy un hombre útil. Pero lo que yo soy en mí mismo, lo que es mi estado normal, no puede expresarse en términos de consciencia y de utilidad social. Yo puedo hablar sobre ello, usar metáforas o parábolas, pero soy agudamente consciente de que ello no es así. No es que eso no pueda experimentarse. ¡Es el experimentar mismo! Pero no puede describirse en los términos de una mente que debe separar y oponer para conocer. El mundo es como una hoja de papel en la que se teclea algo. La lectura y el significado variarán con el lector, pero el papel es el factor común, siempre presente, raramente percibido. Cuando se quita la cinta de la máquina de escribir, el tecleado no deja ningún rastro sobre el papel. Así es mi mente —las impresiones siguen viniendo, pero no queda ningún rastro.
Int: ¿Por qué se sienta usted aquí a hablar a las gentes? ¿Cuál es su motivo real? Mah: Ningún motivo. Usted dice que debo tener un motivo. Yo no estoy sentado aquí ni estoy hablando. No hay ninguna necesidad de buscar motivos. No me confunda con el cuerpo. Yo no tengo ningún trabajo que hacer, ningún deber que cumplir. Esa parte de mí que usted puede llamar Dios cuida del mundo. Este mundo de usted, que tanto necesita que le cuiden, vive y se mueve en su mente. Profundice en él, usted encontrará sus respuestas ahí y solo ahí. ¿De dónde más espera que vengan? ¿Existe algo fuera de su consciencia?
Int: Puede existir sin que yo lo conozca nunca. Mah: ¿Qué tipo de existencia sería? ¿Puede el ser estar divorciado del conocer? Todo ser, como todo conocer se refiere a usted. Una cosa es, debido a que usted sabe que ella es, ya sea en su experiencia o en su ser. Su cuerpo y su mente existen mientras usted lo cree así. Deje de pensar que son suyos y se disolverán. Por supuesto, deje que su cuerpo y mente funcionen, pero no deje que le limiten. Si observa imperfecciones, continúe observándolas: la atención misma que les presta enderezará su corazón y su mente y su cuerpo.
Int: ¿Puedo curarme a mí mismo de una enfermedad grave con solo tomar conocimiento de ella? Mah: Tome conocimiento de su totalidad, no solo de los síntomas exteriores. Toda enfermedad comienza en la mente. Cuide de la mente primero, rastreando y eliminando todas las ideas y emociones dañinas. Viva entonces y trabaje sin prestar atención a la enfermedad y no piense más en ella. Con la supresión de las causas el efecto no tiene más remedio que partir. El hombre deviene lo que él mismo cree ser. Abandone todas las ideas sobre usted mismo y encontrará que usted es el presenciador puro, más allá de todo lo que puede acontecerle al cuerpo o a la mente.
Int: Si yo devengo cualquier cosa que pienso que soy, y comienzo a pensar que yo soy la Realidad Suprema, ¿no seguirá siendo mi Realidad Suprema una mera idea? Mah: Primero alcance ese estado y entonces haga la pregunta.