Interlocutor: ¿Qué significa fracasar en yoga? ¿Quién es un fracaso en yoga (yoga bhrashta)?
Maharaj: Es solo una cuestión de incompletud. A aquel que no pudo completar su yoga por alguna razón se le llama fracasado en yoga. Tal fracaso es solo temporario, pues no puede haber ninguna derrota en el yoga. Esta batalla se gana siempre, pues es una batalla entre lo verdadero y lo falso. Lo falso no tiene ninguna posibilidad.
Int: ¿Quién fracasa? La persona (vyakti) o el Sí mismo (vyakta)?
Mah: La pregunta está planteada erróneamente. No es una cuestión de fracaso, ni a corto ni a largo plazo. Es como recorrer un camino largo y difícil en un país desconocido. De todos los innumerables pasos es solo el último el que le lleva a su destino. Sin embargo, usted no considerará todos los pasos anteriores como fracasos. Cada uno de ellos le acercó más a su meta, aunque haya tenido que dar marcha atrás para sortear un obstáculo. En realidad cada paso le lleva hacia su meta, debido a que estar siempre en movimiento, aprendiendo, descubriendo, encontrando, es su destino eterno. Vivir es el único propósito de la vida. El sí mismo no se identifica con el éxito o el fracaso —la idea misma de devenir esto o aquello es impensable. El sí mismo comprende que el éxito y el fracaso son relativos y que están interconectados, que son la trama y la urdimbre misma de la vida. Aprenda de ambos y vaya más allá. Si usted no ha aprendido, repita.
Int: ¿Qué tengo que aprender?
Mah: A vivir sin interés en usted mismo. Para esto debe conocer su propio ser verdadero (swarupa) como indomable, sin temor, siempre victorioso. Una vez que sabe con absoluta certeza que nada puede perturbarle excepto su propia imaginación, usted llega a desinteresarse de sus deseos y temores, de sus conceptos e ideas, y a vivir con la verdad solo.
Int: ¿Cuál puede ser la razón de que algunas gentes tengan éxito y de que otros fracasen en yoga? ¿Es el destino o el carácter, o solo accidente?
Mah: Nadie fracasa jamás en yoga. Todo es cuestión de ritmo de progreso. Es lento al comienzo y rápido al final. Cuando uno está plenamente maduro, la realización es explosiva. Tiene lugar espontáneamente o a la más ligera alusión. Lo rápido no es mejor que lo lento. La maduración lenta y el florecimiento rápido alternan. Ambos son naturales y justos.
Sin embargo, todo esto es así solo en la mente. Como yo lo veo, no hay nada de tal. En el gran espejo de la consciencia las imágenes surgen y desaparecen y solo la memoria les da continuidad. Y la memoria es material —destructible, perecedera, transitoria. Sobre cimientos tan insustanciales nosotros construimos un sentido de existencia personal —vaga, intermitente, semejante a un sueño. Esta vaga persuasión: «yo soy fulano» obscurece el estado sin cambio de la presenciación pura y nos hace creer que hemos nacido para sufrir y para morir.
Int: Lo mismo que un niño no tiene más remedio que crecer, así también un hombre, compelido por la naturaleza, hace progresos. ¿Por qué esforzarse? ¿Dónde está la necesidad del yoga?
Mah: Hay progreso siempre. Todo contribuye al progreso. Pero éste es el progreso de la ignorancia. Los círculos de la ignorancia pueden estar siempre en crecimiento, pero, no obstante, la ignorancia sigue siendo esclavitud. A su debido tiempo aparece un Gurú para enseñarnos e inspirarnos a practicar el yoga, y entonces tiene lugar una maduración con el resultado de que la noche inmemorial de la ignorancia se disuelve ante la salida del sol de la sabiduría. Pero en realidad nada ha acontecido. El sol está siempre ahí, para él no hay ninguna noche; la mente cegada por la idea «yo soy el cuerpo» teje interminablemente su hilo de ilusión.
Int: Si todo es parte de un proceso natural, ¿dónde está la necesidad del esfuerzo?
Mah: Incluso el esfuerzo es una parte del proceso. Cuando la ignorancia deviene obstinada y dura y se pervierte el carácter, el esfuerzo y el sufrimiento devienen inevitables por ello. En la obediencia completa a la naturaleza no hay ningún esfuerzo. La semilla de la vida espiritual crece en silencio y obscuridad hasta su hora señalada.
Int: Nos encontramos con grandes hombres que en su vejez devienen infantiles, mezquinos, irascibles y rencorosos. ¿Cómo han podido deteriorarse tanto?
Mah: No eran Yogis perfectos, que tuvieran sus cuerpos bajo un control completo. O bien no se tomaron el cuidado de proteger sus cuerpos de la decadencia natural. Uno no debe sacar conclusiones sin comprender todos los factores. Por encima de todo, uno no debe hacer juicios de inferioridad o de superioridad. La juventud es más una cuestión de vitalidad (prana) que de sabiduría (jnana).
Int: Uno puede hacerse viejo, ¿pero por qué debería perder toda su vigilancia y discriminación?
Mah: La consciencia y la inconsciencia, mientras se está en el cuerpo, dependen de la condición del cerebro. Pero el sí mismo es más allá de ambas, más allá del cerebro, más allá de la mente. El fallo del instrumento no se refleja en su usuario.
Int: Se me ha dicho que un hombre realizado jamás hará nada inconveniente. Siempre se comportará de una manera ejemplar.
Mah: ¿Quién establece el ejemplo? ¿Por qué un hombre liberado debe seguir necesariamente las convenciones? En el momento en que deviene predecible, no puede ser libre. Su libertad está en que es libre para satisfacer la necesidad del momento, para obedecer a la necesidad de la situación. La libertad de hacer lo que a uno le place es en realidad esclavitud, mientras que ser libre para hacer lo que uno debe, lo que es justo, es la libertad real.
Int: Sin embargo, debe haber algún modo de saber quién ha realizado y quién no. Si uno es indistinguible del otro, ¿cuál es su utilidad?
Mah: El que se conoce a sí mismo no tiene ninguna duda sobre ello. Tampoco le importa si otros reconocen o no su estado. Es raro el hombre realizado que descubre su realización y son afortunados aquellos que le encuentran, pues lo hace para su bienestar permanente.
Int: Cuando se mira alrededor, uno se espanta por el volumen de sufrimiento innecesario que está ocurriendo. Gentes que deberían ser ayudadas no reciben ninguna ayuda. Imagine una gran sala hospitalaria llena de incurables, agitándose y gimiendo. Si se le diera a usted autoridad para matarlos a todos y acabar con su tortura, ¿no lo haría usted?
Mah: Yo les dejaría decidir a ellos.
Int: ¿Pero si su destino es sufrir? ¿Cómo puede usted interferir en el destino?
Mah: Su destino es lo que acontece. No hay ninguna contravención del destino. ¿Quiere usted decir que la vida de todos está totalmente determinada en su nacimiento? ¡Qué extraña idea! Si así fuera, el poder que determina cuidaría de que nadie sufriera.
Int: ¿Qué hay sobre la causa y el efecto?
Mah: Cada momento contiene la totalidad del pasado y crea la totalidad del futuro.
Int: ¿Pero el pasado y el futuro existen?
Mah: Solo en la mente. El tiempo está en la mente, el espacio está en la mente. La ley de causa y efecto es también un modo de pensamiento. En realidad todo es aquí y ahora y todo es uno. La multiplicidad y la diversidad están solo en la mente.
Int: Sin embargo, usted está a favor de aliviar el sufrimiento, incluso a través de la destrucción del cuerpo incurablemente enfermo.
Mah: Nuevamente, usted mira desde fuera mientras que yo miro desde dentro. Yo no veo a alguien que sufre, yo soy el que sufre. Yo le conozco desde dentro y hago lo que es justo espontáneamente y sin esfuerzo. Yo no sigo ninguna regla ni establezco ninguna regla. Yo fluyo con la vida —fiel e irresistiblemente.
Int: Sin embargo, usted parece ser un hombre muy práctico con pleno control de su ambiente inmediato.
Mah: ¿Qué otra cosa espera usted que sea? ¿Un inadaptado?
Int: Pero usted no puede ayudar mucho a los demás.
Mah: Ciertamente, puedo ayudar. Usted también puede ayudar. Todo el mundo puede ayudar. Pero el sufrimiento se recrea siempre. Solo el hombre puede destruir en sí mismo las raíces del dolor. Los demás solo pueden ayudar con el dolor, pero no con su causa, que es la estupidez abismal de la humanidad.
Int: ¿Llegará a su fin esta estupidez alguna vez?
Mah: En el hombre —por supuesto. En cualquier momento. En la humanidad —como nosotros la conocemos— después de muchísimos años. En la creación —nunca, pues la creación misma está enraizada en la ignorancia; la materia misma es ignorancia. No saber, y no saber que uno no sabe es la causa del sufrimiento sin fin.
Int: Se nos ha hablado de los grandes avataraas, los salvadores del mundo.
Mah: ¿Lo salvaron? Vinieron y se fueron —y el mundo continúa afanoso. Por supuesto, hicieron mucho y abrieron nuevas dimensiones en la mente humana. Pero hablar de salvar al mundo es una exageración.
Int: ¿No hay ninguna salvación para el mundo?
Mah: ¿Qué mundo quiere usted salvar? ¿El mundo de su propia proyección? Sálvelo usted mismo. ¿Mi mundo? Muéstreme usted mi mundo y yo me las arreglaré con él. Yo no soy consciente de ningún mundo separado de mí mismo, al cual yo soy libre de salvar o no salvar. ¿Qué asunto se trae usted con salvar al mundo, cuando todo lo que el mundo necesita es que lo salven de usted? Salga usted del cuadro y vea si queda algo que salvar.
Int: Usted parece insistir sobre el punto de que sin usted su mundo no habría existido y que, por lo tanto, la única cosa que usted puede hacer por él es acabar el espectáculo. Esto no es una salida. Incluso si el mundo fuera de mi propia creación, este conocimiento no lo salva. Solo lo explica. Queda la pregunta: ¿Por qué he creado yo un mundo tan infeliz y qué puedo hacer para cambiarlo? Usted parece decir: olvídelo usted todo y admire su propia gloria. Ciertamente, usted no quiere decir eso. La descripción de una enfermedad y de sus causas no la curan. Lo que nosotros necesitamos es la medicina adecuada.
Mah: La descripción y la causación son el remedio para una enfermedad causada por el embotamiento y la estupidez. Lo mismo que una enfermedad de deficiencia se cura por medio del suministro del factor que falta, así también las enfermedades del vivir se curan mediante una buena dosis de desapego inteligente (viveka-vairagya).
Int: Usted no puede salvar al mundo predicando consejos de perfección. Las gentes son como son. ¿Deben sufrir?
Mah: Mientras sean como son, no hay ninguna escapatoria del sufrimiento. Quite usted el sentido de separatividad y no habrá ningún conflicto.
Int: Un mensaje impreso puede ser solo papel y tinta. Es el texto lo que importa. Al analizar el mundo en elementos y cualidades perdemos lo más importante —su significado. Su reducción de todo a un sueño no tiene en cuenta la diferencia entre el sueño de un insecto y el sueño de un poeta. Todo es sueño, concedido. Pero no todos son iguales.
Mah: Los sueños no son iguales, pero el soñador es uno. Yo soy el insecto. Yo soy el poeta —en sueño. Pero en realidad yo no soy ni uno ni otro. Yo soy más allá de todos los sueños. Yo soy la luz en la que todos los sueños aparecen y desaparecen. Yo soy a la vez dentro y fuera del sueño. Lo mismo que un hombre que tiene dolor de cabeza conoce el dolor y sabe también que él no es el dolor, así yo conozco el sueño, a mí mismo soñando y a mí mismo no soñando —todo al mismo tiempo. Yo soy lo que soy antes, durante y después del sueño. Pero lo que veo en el sueño, yo no lo soy.
Int: Todo es una cuestión de imaginación. Uno imagina que uno está soñando, otro imagina que uno no está soñando. ¿No son ambos lo mismo?
Mah: Lo mismo y no lo mismo. No soñar, como un intervalo entre dos sueños es, por supuesto, una parte del soñar. No soñar como una serena permanencia, y un morar atemporal en la realidad no tiene nada que ver con soñar. En ese sentido yo nunca sueño ni nunca soñaré.
Int: Si tanto el sueño como la escapatoria del sueño son imaginaciones, ¿cuál es la salida?
Mah: ¡No hay ninguna necesidad de una salida! ¿No ve usted que una salida es también una parte del sueño? Todo lo que tiene que hacer es ver el sueño como sueño.
Int: Si comienzo la práctica de desechar todo como un sueño, ¿adónde me llevará?
Mah: A dondequiera que le lleve, será un sueño. La idea misma de ir más allá del sueño es ilusoria. ¿Por qué ir a alguna parte? Sólo dése cuenta de que está soñando un sueño que usted llama el mundo, y deje de buscar salidas. El sueño no es su problema. Su problema es que a usted le agrada una parte del sueño y no otra. Ámelas a todas, o a ninguna, y deje usted de quejarse. Cuando usted ha visto el sueño como un sueño, ha hecho todo lo que se necesita hacer.
Int: ¿Está causado el soñar por el pensamiento?
Mah: Todo es un juego de ideas. En el estado libre de ideación (nirvikalpa samadhi) no se percibe nada. La idea raíz es: «yo soy». Esta idea raíz quiebra el estado de consciencia pura y es seguido por las innumerables sensaciones y percepciones, sentimientos e ideas cuya totalidad constituye Dios y Su mundo. El «yo soy» permanece como el presenciador, pero es por la voluntad de Dios por lo que todo acontece.
Int: ¿Por qué no por mi voluntad?
Mah: Nuevamente, usted se ha dividido a usted mismo —en Dios y presenciador. Ambos son uno.
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