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NI-EuSou15

El Jnani

Interlocutor: Sin el poder de Dios no puede hacerse nada. Ni siquiera usted estaría sentado ahí hablándonos sin Él. Maharaj: Todo es Su obra, sin duda. ¿Qué importancia tiene para mí, puesto que yo no quiero nada? ¿Qué puede Dios darme o quitarme? Lo que es mío es mío y era mío incluso cuando Dios no era. Por supuesto, es una cosa muy pequeña, una mota —la sensación de «Yo soy», el hecho de ser. Éste es mi propio lugar, nadie me lo ha dado. La tierra es mía; lo que crece en ella es de Dios.
Int: ¿Le arrendó usted la tierra a Dios? Mah: Dios es mi devoto y ha hecho todo esto por mí.
Int: ¿No hay ningún Dios aparte de usted? Mah: ¿Cómo puede haberlo? «Yo soy» es la raíz, Dios es el árbol. ¿A quién he de adorar yo, y para qué?
Int: ¿Es usted el devoto o el objeto de devoción? Mah: No soy ni uno ni otro, soy la devoción misma.
Int: No hay suficiente devoción en el mundo. Mah: Usted está siempre detrás de la mejora del mundo. ¿Cree realmente que el mundo le está esperando a usted para ser salvado?
Int: Yo no sé cuanto puedo hacer por el mundo. Todo lo que puedo hacer, es intentar. ¿Hay algo más que usted querría que yo hiciera? Mah: Sin usted, ¿hay algún mundo? Usted sabe todo sobre el mundo, pero sobre usted mismo no sabe nada. Usted mismo es la herramienta de su trabajo, no tiene ninguna otra herramienta. ¿Por qué no se ocupa de la herramienta antes de pensar en el trabajo?
Int: Yo puedo esperar, pero el mundo no puede. Mah: Mientras usted no indague, mantiene al mundo esperando.
Int: ¿Esperando qué? Mah: A alguien que pueda salvarlo.
Int: Dios gobierna el mundo, Dios lo salvará. Mah: ¡Eso es lo que usted dice! ¿Acaso Dios ha venido y le ha dicho que el mundo es creación y asunto Suyo y no de usted?
Int: ¿Por qué debería ser únicamente asunto mío? Mah: Atienda. El mundo en el cual usted vive, ¿quién más sabe sobre él?
Int: Usted sabe. Todo el mundo sabe. Mah: ¿Acaso ha venido alguien de fuera de su mundo a decírselo a usted? Yo mismo y todos los demás aparecemos y desaparecemos en su mundo. Todos nosotros estamos a su merced.
Int: ¡No puede ser tan malo! Yo existo en su mundo como usted existe en el mío. Mah: Usted no tiene ninguna evidencia de mi mundo. Usted está completamente envuelto en el mundo que usted mismo ha hecho.
Int: Ya veo. Completamente, pero —¿sin esperanza? Mah: Dentro de la prisión de su mundo aparece un hombre que le dice que el mundo de penosas contradicciones, que usted ha creado, no es ni continuo ni permanente y que se basa en un malentendido. Él le suplica que salga de él por la misma vía por la que ha entrado. Usted entró en él por el olvido de lo que usted es y saldrá de él conociéndose a usted mismo como usted es.
Int: ¿En qué modo afecta eso al mundo? Mah: Cuando usted está libre del mundo, puede hacer algo por él. Mientras es un prisionero de él, es impotente para cambiarlo. Al contrario, todo lo que usted hace agravará la situación.
Int: La rectitud me hará libre. Mah: La rectitud indudablemente le hará a usted y a su mundo un lugar confortable, incluso feliz. ¿Pero cuál es su utilidad? No hay en él ninguna realidad. No puede durar.
Int: Dios ayudará. Mah: Para ayudarle a usted Dios debe conocer su existencia. Pero usted y su mundo son sólo estados soñados. En sueño usted puede sufrir agonías. Nadie lo sabe, y nadie puede ayudarle.
Int: ¿Así pues todas mis preguntas, mi búsqueda y mi estudio no son de ninguna utilidad? Mah: Éstos son sólo los movimientos de un hombre que está cansado de dormir. No son las causas del despertar, sino sus signos precursores. Pero, no debe hacer preguntas ociosas, cuyas respuestas ya conoce.
Int: ¿Cómo puedo obtener una verdadera respuesta? Mah: Haciendo una verdadera pregunta —no verbalmente, sino atreviéndose a vivir de acuerdo con sus luces. Un hombre dispuesto a morir por la verdad, la tendrá.
Int: Otra pregunta. Hay la persona. Hay el conocedor de la persona. Hay el presenciador. ¿Son el conocedor y el presenciador lo mismo, o son estados separados? Mah: ¿El conocedor y el presenciador son dos o uno? Cuando el conocedor se ve como separado de lo conocido, el presenciador permanece aparte. Cuando lo conocido y el conocedor se ven como uno, el presenciador deviene uno con ellos.
Int: ¿Quién es el jnani? ¿El presenciador o lo supremo? Mah: El jnani es lo supremo y también el presenciador. Es a la vez ser y presenciación. En relación a la consciencia es presenciación. En relación al universo es ser puro.
Int: ¿Y qué hay sobre la persona? ¿Qué viene primero, la persona o el conocedor? Mah: La persona es una cosa muy pequeña. En realidad es un compuesto, no puede decirse que exista por sí misma. No percibida, no está aquí. No es más que la sombra de la mente, la suma total de la memoria. El ser puro se refleja en el espejo de la mente, como conocimiento. Lo que se conoce toma la forma de una persona, basado en la memoria y el hábito. No es más que una sombra, o una proyección del conocedor en la pantalla de la mente.
Int: El espejo está aquí, el reflejo está aquí. ¿Pero dónde está el sol? Mah: Lo supremo es el sol.
Int: Ello tiene que ser consciente. Mah: Ello no es ni consciente ni inconsciente. No piense en ello en términos de consciencia o de inconsciencia. Ello es la vida, la cual contiene a ambas y es más allá de ambas.
Int: La vida es muy inteligente. ¿Cómo puede ser inconsciente? Mah: Usted habla de lo inconsciente cuando hay un lapso en la memoria. En realidad solo hay consciencia. Toda vida es consciente, toda consciencia —está viva.
Int: ¿Incluso las piedras? Mah: Incluso las piedras son conscientes y están vivas.
Int: La dificultad conmigo es que tengo propensión a negar la existencia a lo que no puedo imaginar. Mah: Usted sería más sabio negando la existencia de lo que usted imagina. Es lo imaginado lo que es irreal.
Int: ¿Es irreal todo lo imaginable? Mah: La imaginación basada en la memoria es irreal. El futuro no es enteramente irreal.
Int: ¿Qué parte del futuro es real y cuál no? Mah: Lo inesperado e impredecible es real.