VIDE: A ILHA SANTA PRIMORDIAL
René Guénon: NOMES E REPRESENTAÇÕES SIMBÓLICAS DOS CENTROS ESPIRITUAIS
Tula es llamada también la «isla blanca», y ya hemos dicho que este color es el que representa a la autoridad espiritual; en las tradiciones americanas, Aztlan tiene por símbolo una montaña blanca, pero esta figuración se aplicaba primero a la Tula hyperbórea y a la «montaña polar». En la India, la «isla blanca» (Shwêta-dwîpa), a la que se coloca generalmente en las lejanas regiones del Norte1
, se considera como la «morada de los Bienaventurados», lo que la identifica claramente a la «Tierra de los Vivos»2
. No obstante, hay una excepción notable: las tradiciones célticas hablan sobre todo de la «isla verde» como la «isla de los Santos» o la «isla de los Bienaventurados»3
; pero en el centro de esa isla se eleva la «montaña blanca», que no ha sido, se dice, sumergida por ningún diluvio4
, y cuya cima es de color púrpura5
. Esta «montaña del Sol», como también se llama, es lo mismo que el Mêru: éste, que es también la «montaña blanca», ésta rodeado de un cinturón verde por el hecho de que está situado en medio del mar6
, y en su cima brilla el triángulo de la luz.
[...]
Hay que hacer todavía una precisión sobre la representación del centro espiritual como una isla, que encierra por lo demás la «montaña sagrada», ya que, al mismo tiempo que una tal localización ha podido existir efectivamente (aunque todas las «Tierras Santas» no sean islas), debe tener también una significación simbólica. Los hechos históricos mismos, y sobre todo los de la historia sagrada, traducen en efecto a su manera verdades de orden superior, en razón de la ley de correspondencia que es el fundamento mismo del simbolismo, y que une a todos los mundos en la armonía total y universal. La idea que evoca la representación de que se trata es esencialmente la de «estabilidad», idea que hemos indicado precisamente como característica del Polo: la isla permanece inmutable en medio de la agitación incesante de las olas, agitación que es una imagen de la del mundo exterior; y es menester haber atravesado el «mar de las pasiones» para llegar al «Monte de la Salvación», al «Santuario de la Paz» 7
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NOTAS: