Kant llama «ocultación trascendental» (Erscbleichung) a la «transformación» de la idea puramente «regulativa» de Dios en una realidad objetiva, lo que prueba una vez más que no puede concebir certidumbre fuera de un razonamiento fundado en la experiencia sensorial y operante más acá de la realidad que él pretende juzgar y negar. En suma, el «criticismo» consiste en calificar de mentiroso a cualquiera que no se pliegue a su disciplina; los agnósticos hacen prácticamente lo mismo, al decretar que nadie puede conocer nada puesto que ellos mismos no conocen nada o no desean conocer nada.