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Diamante

Símbolos — DIAMANTE


Vajra, además del sentido de 'rayo', tiene también el de 'diamante', lo que evoca inmediatamente las ideas de indivisibilidad, inalterabilidad, inmutabilidad; y, en efecto, la inmutabilidad es ciertamente el carácter esencial del eje en torno del cual se efectúa la revolución de todas las cosas y de la cual él mismo no participa. A este respecto, hay también otra vinculación muy notable: Platón describe precisamente el "Eje del Mundo" como un eje luminoso de diamante; este eje está rodeado de varias vainas concéntricas, de dimensiones y colores diversos, correspondientes a las diferentes esferas planetarias y en movimiento en torno de él (República, libro X (mito de Er el Armenio). Ese conjunto de vainas constituye el "huso de la Necesidad": la Parca Cloto lo hace girar con la diestra, por lo tanto de derecha a izquierda, y este sentido de rotación no es indiferente en relación con las consideraciones que hemos expuesto acerca del simbolismo de la "doble espiral" 1 . Por otra parte, el simbolismo búdico del "trono de diamante" situado al pie del "Árbol de la Sabiduría" y en el centro mismo de la "rueda del Mundo", es decir, en el punto único que permanece siempre inmóvil, no es menos significativo a este respecto. [René Guénon: Guenon Armas Simbolicas]

Dicho esto, podemos volver a la figuración de la "piedra angular" en forma de diamante: A. Coomaraswamy, en el artículo a que nos hemos referido, parte de una observación que se ha hecho con respecto al término alemán Eckstein, el cual, precisamente, significa a la vez 'piedra angular' y 'diamante' (Stoudt, "Consider the lilies, how they grow", respecto de la significación de un motivo ornamental en forma de diamante, explicado por escritos donde se habla de Cristo como del Eckstein. El doble sentido de la palabra se explica, verosímilmente, desde el punto de vista etimológico, por el hecho de que pueda entendérsela a la vez como "piedra de ángulo" y como "piedra en ángulos", es decir, facetada; pero, por supuesto, esta explicación nada quita al valor de la ralación simbólica indicada por la reunión de ambos significados en la misma palabra); y recuerda a este respecto las significaciones simbólicas del vajra, que hemos considerado ya en diversas. oportunidades: de modo general, la piedra o el metal considerado más duro y brillante ha sido tomado, en diferentes tradiciones, como "símbolo de indestructibilidad, invulnerabilidad, estabilidad, luz e inmortalidad"; y, en particular, estas cualidades se atribuyen muy a menudo al diamante. La idea de "indestructibilidad" o de "indivisibilidad" (una y otra estrechamente vinculadas, y expresadas en sánscrito por la misma palabra, ákshara) convienen evidentemente a la piedra que representa el principio único del edificio (pues la unidad verdadera es esencialmente indivisible); la de "estabilidad", que, en el orden arquitectónico, se aplica propiamente a un pilar, conviene por igual a esa misma piedra considerada como el capitel del "pilar axial", que a su vez simboliza el "Eje del Mundo"; y éste, al cual Platón, particularmente, describe como un "eje de diamante", es también, por otra parte, un "pilar de luz" (como símbolo de Agni y como "rayo solar"); con mayor razón, esta última cualidad se aplica ("eminentemente", podría decirse) a su "coronamiento", que representa la fuente misma de la cual emana en cuanto rayo luminoso 2 . En el simbolismo hindú y búdico, todo cuanto tiene una significación "central" o "axial" está generalmente asimilado al diamante (por ejemplo, en expresiones como vajràsana, 'trono de diamante'); y es fácil advertir que todas esas asociaciones forman parte de una tradición que puede llamarse verdaderamente universal.

Hay más aún: el diamante se considera como la "piedra preciosa" por excelencia; y esta "piedra preciosa" es también, como tal, un símbolo de Cristo, que se encuentra aquí identificado a su otro símbolo, la "piedra angular"; o, si se prefiere, ambos símbolos están así reunidos en uno. Podría decirse entonces que esa piedra, en cuanto representa un "acabamiento" o un "cumplimiento" 3 , es, en el lenguaje de la tradición hindú, un chintàmani, lo que equivale a la expresión alquímica de Occidente "piedra filosofal" 4 ; y es muy significativo a este respecto que los hermetistas cristianos hablen a menudo de Cristo como la verdadera "piedra filosofal", no menos que como la "piedra angular" 5 . Nos vemos reconducidos así a lo que decíamos anteriormente, con motivo de los dos sentidos en que puede entenderse la expresión árabe rukn el-arkàn, sobre la correspondencia existente entre el simbolismo arquitectónico y el alquímico; y, para terminar con una observación de alcance muy general este estudio ya largo, pero sin duda aún incompleto, pues el tema es de aquellos que son casi inagotables, podemos agregar que dicha correspondencia no es, en el fondo, sino un caso particular de la que existe análogamente, aunque de un modo quizá no siempre tan manifiesto, entre todas las ciencias y todas las artes tradicionales, pues en realidad todas ellas son otras tantas expresiones y aplicaciones diversas de las mismas verdades de orden principial y universal. [Guenon Pedra Angular]


NOTAS:
2 El diamante no tallado tiene naturalmente ocho ángulos, y el poste sacrificial (yûpa) debe ser tallado "en ocho ángulos" (ashtâçri) para figurar el vajra (que se entiende aquí a la vez en su otro sentido de 'rayo'); la palabra pâli attansa, literalmente, 'de ocho ángulos', significa a la vez 'diamante' y 'pilar'.
3 Desde el punto de vista "constructivo", es la "perfección" de la realización del plan del arquitecto; desde el punto de vista alquímico, es la "perfección" o fin último de la "Gran Obra"; hay exacta correspondencia entre uno y otro.
4 El diamante entre las piedras y el oro entre los metales son lo más precioso, y tienen además un carácter "luminoso" y "solar"; pero el diamante, al igual que la "piedra filosofal", a la cual se asimila aquí, se considera como más precioso aún que el oro.
5 El simbolismo de la "piedra angular" se encuentra expresamente mencionado, por ejemplo, en diversos pasajes de las obras herméticas de Robert Fludd, citados por A. E. Waite, The Secret Tradition in Freemasonry, pp. 27-28; por otra parte, debe señalarse que tales pasajes contienen esa confusión con la "piedra fundamental" de que hablábamos al principio, lo que el autor que los cita dice por su cuenta acerca de la "piedra angular" en varios lugares del mismo libro tampoco es muy adecuado para esclarecer el punto, y no puede sino contribuir más bien a mantener la confusión indicada.